DIARIO DE UN PSICOTERAPEUTA. FICCIÓN (XII)

Alipio: (llamada telefónica) Hola ¿es usted el psicólogo? Me dijo mi hijo que le llamase. Tengo 80 años estoy en UCI según Jonatan mi hijo con el virus dichoso y no voy a salir de esta. No creo en ustedes pero no me importa contarle que está pasando.

Mi familia está muy asustada porque al morir yo, tendrán que ser ellos los encargados de un macrojuicio donde podemos salir indemnizados o con deudas. Me hubiese gustado ayudarles pero ya no me toca a mí. 80 años dando el callo ya está bien, me apena un poco pero estoy cansado de luchar. No me quiero morir, pero la vida es eso, nacer, crecer, desarrollarse y morir. No llego a ver el drama. Todos dicen que es por el virus pero yo creo que no. Tengo los pulmones jodidos de hace tiempo, soy fumador y lo seguiré siendo toda mi vida.

Grande Carrillo cuando defiende su placer del cigarrillo. Mire usted, mi tiempo de vida ha acabado. He sido padre, he sido marido, he sido trabajador. Me preocupa que mis hijos sean unos flojos y que les afecte mucho mi muerte pero es ley de vida. Se han empeñado en que reconozca que me muero por la moda esta. Miren yo hice todo lo que había que hacer para no cogerlo, pero aún así lo cogí. Si es cierto, si hubiese vivido en un búnker no lo hubiese cogido y si fuese el hombre condón tampoco.

Mi punto de vista es que muero de neumonía con coronavirus, también estoy muy cascado del corazón tuve una operación para ponerme estent hace unos años y me dio la vida hacerlo pero poco a poco me encontraba peor. No sé que necesidad hay de que diga que me muero por coronavirus, ¿nos indemnizarán? ¿o mis hijos quieren que en mi lecho de muerte deje de ser un cabezota? Pues mire no voy a cambiar ahora. Ellos se quedan tranquilos porque hable con usted pues yo lo hago.

August Macke, Hombre leyendo en un parque, 1914. Óleo sobre lienzo, 86.5 x 100.3 cm,
Museo Ludwig, Colonia, Alemania.

Me molesta la sensiblería, siempre quise morir de algo que no me enterase, una noche no despertar. Bueno, pues esto no es así. Quieren que me despida de toda mi familia y ellos se ponen a llorar, es una auténtica barbaridad. No quiero ver que mis familiares ven como me muero. Quiero estar solo y relajado al morir. Que cansinos con mirar a ver si respiro y con tocarme las manos cuando yo nunca he sido cariñoso. No lloro por mí cuando ellos vienen, lloro por como se ponen ellos cuando están conmigo.

Me dice mi mujer que morir solo es morir como un perro, quizás para otras personas sí, pero para mí morir aquí así, es morir como un rey, no estoy sufriendo, me atienden cualquier dolor y las enfermeras me preguntan y tienen interés. Quiero morir sin dar castigo a nadie, en silencio como fue mi vida, una vida tranquila, cada vez que viene mi familia me altera y me recomiendan hablar con usted.

Por favor, les podrían decir que no vengan tanto a verme y que si vienen que vengan llorados de casa y que por favor, que no se confiesen conmigo sus culpas. Si he sido buen padre o buen marido no me interesa la verdad, con esas frases me recuerdan que voy a morir. Y yo daría lo que fuese por estar distraído más que otra cosa y por mi último cigarrillo, si fuese un reo tendría derecho a ello. Hable con ellos, que ellos con tanto amor, no me comprenden y no me dejan morir tranquilo.

DIARIO DE UN PSICOTERAPEUTA. FICCIÓN (XI)

Candidata a guardia civil: Vine hace unos años, no sé si me recuerda. Me ayudó a decidirme por guardia civil y tengo el mes que viene el examen de la oposición. Es muy raro porque esta prueba la hacen psicólogos y es una prueba de personalidad donde te hacen preguntas personales, el resto del temario lo llevo bien pero quiero que me asesore sobre esto. Me dicen los profesores de la academia que sea “yo misma”. Pero qué es ser yo misma.

Psicoterapeuta: “Yo misma” se referirán a que sean preguntas donde la respuesta parezca personal, diferente, no sacada de temario y que sin embargo, refleje los valores del cuerpo al que opositas. ¿Qué tipo de preguntas son?

Candidata: Dime decisiones que hayan cambiado tu vida o ponme ejemplos donde hayas actuado con integridad o responsabilidad. Vamos a ver, que aún vivo con mis padres. No he salido a la vida para poner grandes ejemplos.

Psicoterapeuta: Como gran parte de los jóvenes sigues viviendo con tus padres pero eso no importa del todo. No tienes que poner ejemplos de tu vida exactamente, puedes ficcionarlo un poco. Basado en hechos reales.

Candidata: Pero eso ¿no es mentir?

Psicoterapeuta: Te están pidiendo que cuentes alguna anécdota donde se recoja un pensamiento que te hace válida para el cuerpo.

John Singer Sargent, Alice Vanderbilt Shepard, 1888. Óleo sobre lienzo, 76,5 x 55,9 cm, Amon Carter Museum, Fort Worth, EE. UU.

Candidata: Tuve una amiga que robaba en el supermercado y dejé de ir con ella.

Psicoterapeuta: Bueno, pues tienes que dar forma a ese ejemplo. Escríbete ejemplos de integridad, responsabilidad, valentía, coherencia…todo lo que pienses que te vayan a pedir.

Candidata: No encuentro en mi vida esos ejemplos. ¿Qué he hecho en mi vida con veinte años?

Psicoterapeuta: No llevas dos años sin salir de casa estudiando la oposición. ¿Eso lo están haciendo los demás? ¿Eso no es un ejemplo de sacrificio y de interés por la Guardia Civil?

Candidata: Pues es verdad, pero si lo escribo me saldrá antinatural.

Psicoterapeuta: cuando dicen personal es una especie de trampa porque no es ir allí y ya está. Los actores a veces, hacen improvisaciones y sin embargo, aunque parecen “naturales” están muy preparadas en el sentido que se ve su puesta en escena, sus recursos, sus tablas…Ellos están evaluando como de adecuada eres para el cuerpo, si hay coincidencias, si vas a encajar…entonces, todas las respuestas tienen que estar elaboradas en esa clave.

Candidata: Pero es que luego, te repreguntan como para pillarte y quiero dar una respuesta que impida que me pillen.

Psicoterapeuta: Huye de expresiones como el “todo o nada” que son extremas y de términos que pueden ser interpretados de manera contraria. “Soy muy exigente” cámbialo por estoy muy comprometida con los objetivos de la profesión. Escríbelo sin juzgarte y sin pensar incluso que eres tú quien escribe y sin pensar que te van a repreguntar porque si no te vas a impedir la escritura. La semana que viene lo traes escrito y lo leemos. Y después para que sea natural tendrás que olvidarlo, pero si saberlo. Sería como los problemas de matemáticas, una vez que sabes resolverlo, es bueno ya dejar de estudiar porque ese ejemplo puede dificultar los siguientes. Es poder entenderlo y luego olvidarlo. Ellos buscan expresiones naturales y una comunicación “espontánea”. Tu forma de ser es así, “sé tu misma” quizás quiere decir “cuéntanos experiencias con seguridad que pongan de relieve los valores de la Guardia Civil”.

Candidata: ¿Confiar en mí?

Psicoterapeuta: Confía en el tiempo dedicado a la oposición, en tus profesores de la Academia y déjate llevar por lo que te piden en ese momento. ¿Por qué ves al jurado como a un enemigo?

Candidata: No lo sé.

Psicoterapeuta: si te sirve para estudiar más, pensarlo que está en tu contra adelante. Es muy común experiencias de personas que alguien les dijo “tú no vales”, “tienes dislexia y no podrás estudiar” y hacen todos sus estudios y carrera para demostrar que sí podían odiando a esa figura, que en el fondo le deben “todo” porque para salvar ese obstáculo a través de ese odio pudieron hacer una vida. Si en tu caso, estudias mejor a la “contra” pues adelante. Pero en el directo, olvídate de esa contra porque te restará efectividad o fluidez, contesta a lo que te pregunten no le des vueltas del tipo, me quieren confundir. Nadie puede saber las intenciones del otro. Solo responde a lo que te repreguntan.

DIARIO DE UN PSICOTERAPEUTA. FICCIÓN (X)

Mensaje en el contestador:

“Buenos días, somos una familia que vive en Boadilla, me han dicho que ustedes hacen atención psicológica domiciliaria aunque tarden 40 minutos en llegar.

Vivimos en la urbanización Los Rosales, queremos que vean a nuestro hijo de 10 años los viernes a las 7 de la tarde. Solo tenemos ese horario disponible en toda la semana, muchas extraexcolares, deportes y solo podríamos entonces.

Os podemos pagar 100 € en total al mes/una vez a la semana y no queremos que nos hagáis una entrevista a los padres, el chico nació con TDAH y no somos responsables de su mal comportamiento o malas notas.

Alguien que le vea a él, una vez a la semana, en este horario y ya estaría. Bueno si no puede atenderle usted puede mandarnos a algún compañero suyo que acepte el horario dicho y el precio.

Muchas gracias por su interés. Y nosotros estamos muy preocupados por el niño pero nuestras condiciones son esas.

Esperamos respuesta en el día de hoy, por favor, en internet ponían que aunque es sábado por la tarde están abiertos. Gracias mil. Nos dicen que somos muy exigentes pero no es verdad.

A pesar de la nevada los accesos están abiertos y apenas hay nieve en los alrededores. No hay que pagar parking no se preocupen por eso.”

Sergio García Soriano es psicólogo terapeuta en Madrid y El Escorial.

Las olas de la infodemia: del estupor al cansancio por las noticias sobre el coronavirus

Colaboro en este interesante artículo de Juan Calleja para La Nueva España.

Durante el confinamiento fuimos golpeados por una ola de noticias sobre el coronavirus que consumimos con avidez, pero el exceso de información y los bulos han hecho mella.

La ventana del piso en el que residió María durante el confinamiento tenía vistas al tanatorio de Móstoles, en Madrid. Vivía sola y recuerda con nitidez las primeras semanas de la pandemia. “Mientras teletrabajaba, observaba cómo llegaban seis o siete coches fúnebres cada día. Hasta ese momento no había visto ninguno. Aquello me entristecía mucho más que mirar los datos del número de muertos por coronavirus”, dice esta madrileña de 44 años. Cada mañana, tenía por costumbre ver el número de fallecidos en España y en el mundo, y no se perdía las comparecencias de Pedro Sánchez, Fernando Simón y Salvador Illa. Hasta que llegaron las vacaciones de verano. “Ya no miro los datos todos los días. Estoy más relajada”, confiesa.

Algo parecido le ha pasado a Carlos, de 37 años. También vive solo, en un piso de alquiler situado en el barrio madrileño de Chamberí, y lleva teletrabajando desde marzo. Es un lector avezado de periódicos y le gusta tener la radio de fondo, pero reconoce que después de las dos primeras semanas del confinamiento tuvo que establecer periodos de desconexión para no estar en tensión permanente. “Había un bombardeo constante de información, y no solo por parte de los medios de comunicación. Me llegaban muchas noticias al móvil con titulares tremendistas que me generaban estrés y que probablemente las enviaban personas que ni las habían leído”, cuenta. Sigue pendiente de las conversaciones por WhatsApp sobre el coronavirus, pero dice que que varían en función de los datos. “Ahora se habla más o menos dependiendo del número de contagios y, sobre todo, en función de las restricciones”. 

Fernando Simón durante una rueda de prensa junto con el exministro de Sanidad, Salvador Illa.

Fernando Simón durante una rueda de prensa junto con el exministro de Sanidad, Salvador Illa. EFE

Thank you for watching

Las experiencias de Carlos y María se podrían extrapolar a muchos ciudadanos que sufren la infodemia, es decir, una situación de exceso de información rigurosa o falsa acerca de un tema -en este caso, de la pandemia-. Este neologismo se popularizó cuando el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, dijo lo siguiente en una conferencia celebrada en Munich el 15 de febrero de 2020: “No estamos luchando contra una epidemia; luchamos contra la infodemia”. El tono de preocupación que denotaban las palabras de Adhanom era con motivo de lo rápido que se empezaban a difundir las fake news (noticias falsas en su traducción al castellano) sobre el nuevo virus.

Desde entonces, la publicación de noticias sobre la covid-19 ha sido ingente, así como el consumo de las mismas, y los bulos sobre el virus campan a sus anchas. En cierto modo, el interés por la informacion sobre el SARS-Cov-2 ha ido por oleadas, al igual que la pandemia. 

El confinamiento: cuando más nos informamos

“Durante los meses de marzo y abril de 2020, el consumo de noticias en España se disparó. El coronavirus era una novedad, una historia de vida o muerte que no habíamos visto en décadas, lo que acrecentó nuestro interés por la información”, subraya Eduardo Suárez, director de comunicación del Instituto Reuters para el Estudio del Periodismo de la Universidad de Oxford.

Según datos de Comscore, el medidor de audiencias digitales de referencia hasta el año pasado, los diez periódicos nacionales más leídos en internet en España durante 2020 tuvieron (en promedio) sus mejores cifras en número de lectores durante el confinamiento domiciliario. Si en España hay cerca de 47 millones de habitantes, más de 21 millones de usuarios accedieron en marzo, abril y mayo a la web de alguno de estos periódicos, dos millones por encima de la media mensual anual del año pasado. 

Una mujer teletrabaja durante el confinamiento domiciliario.

Una mujer teletrabaja durante el confinamiento domiciliario. ENRIC FONTCUBERTA (EFE)ADMuy heavy la huida de los gamers a Andorra pero más es tener la Heavy Yuser por 20€/mes, 30GB acumulables + GB ilimitados en RRSS. Más heavy imposibleTARIFA HEAVY YUSER, MÁS HEAVY IMPOSIBLE

“También creció mucho la confianza en los medios de comunicación. Se situó en torno al 51%, lo que es curioso porque veníamos de porcentajes de alrededor del 30% ya que la confianza en políticos y medios suelen ir de la mano al percibirse, entre otras cosas, como parte de una élite”, apunta Suárez a propósito del sondeo que realizó el Instituto Reuters a finales de marzo y principios de abril de 2020 para entender cómo se informaban en aquel momento ciudadanos de Alemania, Argentina, Corea del Sur, España, los Estados Unidos y el Reino Unido.

El informe también arroja cómo la mayoría de los encuestados de estos países accedió a las noticias a través de la televisión, medios online y de las redes sociales. En España, abril y marzo fueron los meses con más consumo de televisión en abierto desde 1992 -el primer año en el que hay registros-, según según datos de la Unión de Televisiones Comerciales en Abierto (UTECA) y la consultora Barlovento Comunicación. Si en 2020 una media 31,2 millones de españoles encendieron la televisión al menos una vez al día, el domingo 15 de marzo 35,2 millones de espectadores se sentaron frente al televisor durante al menos un minuto, lo que supone la mayor cifra registrada hasta el momento. El sábado 14, una media de 18 milloness de espectadores vieron por diferentes canales la comparecencia del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunciando las medidas del primer estado de alarma. Además, los cinco primeros puestos de los programas más vistos del primer fin de semana del confinamiento domiciliario lo coparon los telediarios.

Por otro lado, más de la mitad de las personas que respondieron al sondeo del Instituto Reuters afirmaron que los medios de comunicación les habían ayudado a comprender la pandemia. Al comienzo de la la crisis del coronavirus, el reto de los medios fue entender y saber explicar cómo se transmite el Sars-Cov-2 y sus efectos en la salud. El 14 de marzo, un artículo publicado por The Washington Post llegó a millones de móviles. Se compartió de forma masiva porque conseguía explicar cómo se propagaba el virus a través de simulaciones gráficas y cómo el distanciamiento social era la medida más eficaz para evitarlo. El diario americano ofreció la información de forma gratuita, la tradujo a 13 idiomas y es una de las piezas más leídas de su historia.

En el artículo del Post aparecía un gráfico con casos de contagios en Estados Unidos y ya se empezaba a hablar de la curva. En los periódicos españoles también comenzaron a aparecer gráficos sobre el número de contagios y de fallecidos por países. Hoy, estos datos afloran en cualquier conversación cotidiana, pero al principio todo era incertidumbre y desconocimiento. “Los datos están en el centro de la pandemia. Se requieren cifras porque es exponencial y son matemáticas puras”, afirma Kiko Llaneras, ingeniero y analista de datos del diario El País. “De marzo a junio el interés por la covid-19 en general y por los datos fue bestial. Nunca había vivido una demanda de información a ese nivel, pero es fácil de explicar esta atención: es un tema importante, interesante y crucial porque afecta a la vida de la gente”.

Imagen de la redacción de 'El Periódico' en una de las jornadas de trabajo durante la pandemia.

Imagen de la redacción de ‘El Periódico’ en una de las jornadas de trabajo durante la pandemia. ELISENDA PONS

“La ciudadanía pedía que le llegasen datos bien explicados, analizados y filtrados de posibles bulos y de posibles intereses políticos. Claro, se preguntaban por qué hace tres días estaban en la calle y, de repente, se tenían que encerrar en casa”, dice Gemma Robles, directora adjunta de El Periódico. Como ha pasado en la mayoría de los medios, la redacción del diario del grupo Prensa Ibérica se trasladó a las casas de los periodistas. Robles recuerda con orgullo cómo consiguieron sacar adelante el día a día, y enfatiza: “Como servicio esencial teníamos que dar respuesta a esa demanda de noticias por parte de nuestro lector, mediando con las autoridades que tenían la información y conectando con el mundo sanitario y de la ciencia”.

Tsunami de bulos

Así como hubo una primera gran ola de noticias durante el confinamiento domiciliario, con los bulos y las notificas falsas sobre el coronavirus pasó algo parecido. El miedo al virus y la escasa información sobre sobre el mismo fueron un caldo de cultivo perfecto para la explosión de las fake news y las mentiras. “La semana previa al confinamiento ya empezamos a ver bastante desinformación y desconocimiento sobre el virus, pero la locura fue a partir del 14 de marzo. Todo el mundo en casa, enganchados a internet, hablando por WhatsApp y por redes… Todo eso alimentó la ola de desinformación”, recuerda la periodista Clara Jiménez Cruz, co-fundadora de Maldita.es, medio de verificación de hechos pionero en España y cuyo lema es “periodismo para que no te la cuelen”. 

Jiménez cuenta cómo el servicio de WhatsApp que tienen abierto para que cualquier usuario envíe los bulos que le llegan o para consultar una información que considera sospechosa de ser falsa y que quiere contrastar, pasó de tener una media de 300 consultas diarias a recibir más de 2.000. “En aquellos días, mucha gente nos conoció gracias nuestro canal de WhatsApp, que es donde está la desinformación en España. Nos ayudó a saber qué información se viralizaba en los chats privados”, explica Jiménez.

Si de los 38,9 millones de españoles que se conectan a internet desde el móvil, casi un 90% utiliza WhatsApp y hay cerca de 37 millones de usuarios activos en redes sociales, según el informe Digital 2021 de Hootsuite, es muy probable que muchos ciudadanos recibiese durante el confinamiento alguno de los falsos audios de sanitarios que contaban cómo estaban los hospitales o de curas milagrosas y falsos remedios con limón, jengibre o bicarbonato contra el coronavirus. Desde entonces, el equipo de fact-checkers -verificadores en su traducción al castellano- de Maldita.es ha detectado y verificado 978 bulos y desinformaciones sobre la covid-19. 

En España, WhatsApp se ha consolidado como uno de los canales de mensajería por los que ha circulado más desinformación durante la pandemia.

En España, WhatsApp se ha consolidado como uno de los canales de mensajería por los que ha circulado más desinformación durante la pandemia. SHUTTERSTOCK

En este tsunami de mentiras y medias verdades que todavía persiste, se ha colado mucha desinformación sobre las medidas y restricciones, y sobre los datos de fallecidos y contagiados. También han tenido mucha repercusión declaraciones y datos que políticos como Donald Trump o personalidades como Miguel Bosé y Victoria Abril han hecho públicos minusvalorando al virus o compartiendo teorías conspiratorias sobre el origen de la pandemia. Ahora, y desde que se vislumbraron los primeros hallazgos de las vacunas, han emergido los mensajes de movimientos antivacunas y anticientíficos. “Es preocupante. Su mensaje está calando, son más que hace seis meses y crecen de forma exponencial. Lo vemos en grupos privados en los que están desinformadores científicos”, opina Jiménez.

La periodista explica cómo las olas de desinformación sobre el coronavirus se han asemejado en varios países europeos y en otras partes del mundo, como América Latina. Al continente americano han llegado más tarde y organizaciones de fact-checking como LatamChequea se han podido servir de la experiencia y contenidos de países como España. Jiménez también alerta acerca de cómo las olas acaban derivando en desinformación política. “Una de las consecuencias de la pandemia y la desinformación política en España, por ejemplo, es que la sociedad se ha poralizado aún más”, subraya.

Además del trabajo de los medios de verificación, las grandes plataformas tecnológicas como Google, Facebook o Twitter ofrecieron desde el estallido de la pandemia búsquedas y mensajes para remitir a sus usuarios a fuentes de información de organismos oficiales y gubernamentales, como la OMS o el Ministerio de Sanidad en España, y han eliminado mensajes y cuentas que difundían desinformación sobre el coronavirus, como ha sucedido en varias ocasiones con el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro tras alentar a la población a no cumplir las medidas de precaución frente al coronavirus. 

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro.

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro. EFE/JOÉDSON ALVES

“Estas plataformas han tenido una actitud mucho más activa frente a la desinformación que antes de la pandemia. Y es lógico, toman decisiones ante informaciones que pueden conllevar un peligro inminente como vimos en su momento con Trump y sus declaraciones sobre el desinfectante para curar el coronavirus”, comenta Eduardo Suárez a propósito de una de las ruedas de prensa más polémicas del expresidente de Estados Unidos durante las primeras semanas de la pandemia.

Sin embargo, el director de comunicación del Instituto Reuters menciona que hay un debate importante sobre el poder que tienen estas empresas tecnológicas en regular contenidos ya que lo hacen “de manera muy opaca”, así como “hay gobiernos, como el indio, que ponen límites y presionan a estas plataformas para suprimir contenidos”. En los casos más extremos, como Hungría, el primer ministro, Viktor Orbán, reformó el código penal del país con la excusa de combatir la desinformación y condenar con penas de cárcel a quienes “difunden información falsa” o comunican los hechos de una manera que impida la “protección eficaz” contra el virus.

Cansados de malas noticias: los efectos de la “infoxicación”

A punto de las vacaciones de Semana Santa, todas las comunidades autónomas van a estar cerradas perimetralmente para evitar la transmisión y que la curva de contagios suba de nuevo. Desde hace varias semanas, en las posiciones más altas de las web de los periódicos no aparecen tantas noticias sobre el coronavirus, aunque de nuevo surgen las informaciones sobre una posible cuarta ola. “Creo que estamos un poco saturados. Por la dinámica de la enfermedad, cuando los datos de contagios descienden y, sin embargo, las cifras de fallecidos siguen subiendo, hay una sensación como de menos peligro. Y es comprensible”, opina Kiko Llaneras.

El analista de datos cuenta cómo, de momento, parece que no se está prestando mucha atención a las noticias sobre una cuarta ola, y que desde enero sí se ha despertado un interés por los datos de vacunación. Gemma Robles, de El Periódico, lo confirma: “Las cifras sobre las vacunas han entrado en nuestras vidas y es uno de los temas que más preocupan, según las métricas de nuestras audiencias”.

“Ha habido esta duda de si estábamos inundando el debate público con tantas cifras sobre el coronavirus. Pero es muy difícil el equilibrio entre informar e insistir. Por un lado, pasan otras muchas cosas importantes, pero por el otro, hay más de 70.000 fallecidos por coronavirus”, reflexiona Llaneras. “Nuestro empeño es el equilibrio entre seguir publicando noticias sobre lo que ocurre todos los días en las UCI y las cifras de muertos diaria, lo que ocurre con la vacunación y la búsqueda de certidumbres y noticias esperanzadoras. Todavía nos queda muchísima información y datos para poder decir que hemos dominado a este virus”, afirma Robles.

Un enfermo en la UCI de un hospital.

Un enfermo en la UCI de un hospital. EDUARDO PARRA (EUROPA PRESS)

Ahora que ha entrado en la agenda política y de los medios la preocupación por la salud mental de los españoles como consecuencia de los efectos de la pandemia, ¿hasta qué punto afectan las malas o buenas noticias sobre el coronavirus? “En la primera ola tuvimos muchos pacientes que padecían de ansiedad y depresión y que nos hablaban de esa sobreinformación sobre el virus. Y no sabían gestionar bien tanta información, lo que les perjudicaba”, dice Sergio García Soriano, psicólogo y experto en intervención social.

“En los casos con cuadros de depresión, hay una nostalgia del pasado y el futuro está teñido de manera catastrófica, por lo que el paciente tiende a dar importancia a cualquier información que convalida ese pensamiento negativo. Por su parte, las personas con ansiedad creen que se encuentran mal porque han leído una determinada noticia negativa, pero en el fondo es un malestar que ya padecen”, explica García Soriano. También señala cómo hay ciertas personas que son adictas a las malas noticias: “Hemos educado a la sociedad paras las malas noticias. Hay personas que cuando leen una noticia negativa se olvidan de sus problemas personales o postergan decisiones. También hay casos en los que tienen un duelo personal no resuelto con la muerte y tienden al leer información sobre fallecidos”.

A los pacientes que han pasado por su consulta con síntomas de infoxicación -acrónimo deintoxicación por exceso de información- les advierte que sobreinformarse les perjudica y les recomienda que acudan de forma puntual, y no de manera continua, a medios especializados que ofrecen información veraz. También les aconseja restarle dramatismo a la pandemia y no hablar siempre del coronavirus con su entorno. Durante la segunda y tercera ola, García Soriano cuenta que ahora sus pacientes están más relajados.

Con la incertidumbre de saber cuánto queda hasta volver a una cierta normalidad gracias a la vacunas, la información y bulos sobre el coronavirus no van a cesar. Las instituciones pertinentes, medios y verificadores de contenido siguen teniendo el reto de informar con calidad sobre la pandemia y luchar contra la desinformación. De cada uno depende cómo informarse y dejarse informar. No es tarea fácil, pero hay herramientas. 

DIARIO DE UN PSICOTERAPEUTA. FICCIÓN. (IX)

Henri Matisse, El sueño, 1935.
Óleo obre lienzo, 81 x 65 cm.
Museo Nacional de Arte Moderno,
Centro Georges Pompidou.

Úrsula: Me han obligado a venir, yo siempre quise una psicóloga argentina gorda que beba mate y usted es otra cosa.

Psicoterapeuta: ¿Con gato o sin gato?

Úrsula: ¿Qué? ¿Qué dice? (Ríe) Nunca había pensado en el gato de mi terapeuta, solo en ese cliché. (Ríe) Me divirtió. Supongo que tengo muchas ideas que no me sirven […]

DIARIO DE UN PSICOTERAPEUTA. FICCIÓN (VIII).

Ana: Estoy buscando un psicoterapeuta ¿Dónde tiene la consulta?

Psicoterapeuta: En Madrid, en el centro. ¿Le digo la calle? El viernes a las 19.00 horas la puedo ver.

Gustave Moreau, La novia de la noche (El Cantar de los cantares), 1892.
Óleo sobre tabla, Colección particular

Ana: Tiene usted voz de joven, pensé que tendría 60 años por lo bien que escribe, le sigo a diario en efesalud. Si es más jóven que yo no quiero con usted.

Psicoterapeuta: ¿Está buscando novio o psicoterapeuta?

Ana: (Silencio) Pues la verdad, me acabo de divorciar pensé que buscaba terapia pero a lo mejor estoy buscando pareja otra vez, sin saberlo… Sí, deme una cita.

Sergio García Soriano, psicoterapeuta.

DIARIO DE UN PSICOTERAPEUTA. FICCIÓN (VII).

Esteban: Mire que ya le he dicho lo que quiero, mi madre muere de cáncer y mi padre trae a vivir a casa a su puta amante. Quiero que hables con mi padre y le des un ultimátum: “o tu hijo o tu querida” pero la convivencia es mala no, lo siguiente. El cuerpo de mi madre está aún caliente y estos sinvergüenzas follando juntos.

Psicoterapeuta: ¿Cuándo murió tu madre?

Esteban: Hace siete años. Pero para mí es como si fuese ayer. No me diga trucos para que no me dé ansiedad o pánico, hable con mi padre y convénzale de que es un idiota. Pero ¿qué le dará esa estúpida? Es mala, mala…me mira con soberbia y como por encima del hombro. Maldita madrastra. Maldita, maldita…

Psicoterapeuta: ¿Y tu padre qué te dice sobre esto?

Esteban: Pues de buscar un punto de encuentro. Que me quiere a mí y a ella, pero a mí me toca un pie lo intemedio. Que se vaya de mi casa, que no follen aquí, no quiero verla, no quiero verla…ve ya tengo ansiedad. ¿Quiere ayudarme? Con estupideces de psicoterapia no, llame a mi padre ahora mismo y dígale que la solución es que se vaya su querida de mi casa. Así todos contentos.

Psicoterapeuta: ¿eres hijo único?

Esteban: Sí. ¿Por qué me dice eso? ¿Cree que estoy consentido?

Henri Matisse, Lectora apoyando el codo sobre la mesa, 1923-1924. Oleo sobre lienzo, 60 x 49 cm

Abuela: (llama a la puerta) Doctor, mire mi nieto no está consentido, lo estamos pasando muy mal y esta mujer es pero que Cruela de Vil, dice comentarios hirientes y a nosotros no nos quiere, solo quiere el poco dinero que tiene mi hijo, mi único hijo. si usted pudiese hablar con él y abrirle los ojos, es que no tiene abiertos los ojos, está obcecado por ella. Ha cambiado mucho desde que está con ella. Y su pobre mujer murió, y él le era infiel. ¿Le parece que eso está bonito? Los ojos de Dios todo lo ven y todo lo escuchan.

Psicoterapeuta: También los suyos, le pedí que esperase fuera. Y ha escuchado la conversación, ha quitado el hilo musical de la sala de espera.

Abuela: Por el bien de mi hijo y de mi nieto haré lo que sea. Necesito alguien que me ayude a que mi hijo abra los ojos. Yo me puedo hacer cargo de los gastos que sean necesarios.

Sergio García Soriano, psicólogo en Madrid y El Escorial.

DIARIO DE UN PSICOTERAPEUTA. FICCIÓN. (VI)

Josef Fenneker, Nerven, Cartel de para la película Eine Frau Von Format, 1928. Película dirigida por Fritz Wendhausen

Walter: No quiere salir de casa para nada, está encerrada como si fuese a venir la muerte mañana. No sale de su habitación ni nada. Con sus amigos si habla y Netflix lo usa, pero con nosotros nada de nada, en 20 años nunca había estado así, se supone que tiene que salir y ser feliz. Es muy parca en palabras.

Ariadna: Mire, pasan cosas muy raras. Mi marido y yo no dormimos juntos por sus ronquidos, tiene una máquina de esas que también hacen ruido. Y mi hija cuando está sensible se va con él, porque solo puede dormirse a su lado.

Psicoterapeuta: ¿Y no le molestan a ella sus ronquidos?

Walter: Ni a ella ni a mí nos importa eso, déjenos tranquilos, es mi hija.

Sergio García Soriano, psicólogo en Madrid y El Escorial.

‘Loco por ella’, de Netflix a la realidad: cuando el TOC de tu pareja lo ocupa todo

El estreno de ‘Loco por ella’ en Netflix ha logrado visibilizar la realidad para muchas parejas que viven diariamente con un trastorno mental. Lilo nos cuenta su batalla para luchar contra el trastorno obsesivo compulsivo de su pareja,

por Mónica Redondo 12 de marzo de 2021.

 

Carla: «Habrá días que de repente esté eufórica sin motivo».
Adri: «Lo sé».
Carla: «Y días que querré matarme».
Adri: «También lo sé».
Carla: «Pero es que también va a haber otros que quiera matarte a ti».
Adri: «Pues vale».
Carla: «Nunca va a ser normal».

Esta es una de las conversaciones entre los protagonistas de Loco por ella, la nueva película de Netflix que lleva una semana en el ranking de más vistos en España. La historia se cuenta desde los ojos de Adri, un chico que pasa una noche inolvidable junto a una chica llamada Carla. Su amor le hace internarse en una clínica psiquiátrico, en la que descubre que ella tiene trastorno bipolar.

Lo que podría ser una comedia romántica al uso se ha convertido en una un tanto más inusual por la manera en la que trata las enfermedades mentales. Porque la relación de Adri y Carla no va a ser fácil y habrá días duros. Una realidad que viven todos los días las parejas en las que uno de los sufre un trastorno o enfermedad mental, como el trastorno obsesivo compulsivo (TOC).

Cuando el TOC llama a tu puerta

Lilo nos cuenta su historia. Una que empieza hace 10 años, cuando ella tenía 19 años y su novio 20. En ese momento, el trastorno obsesivo compulsivo ya estaba en sus vidas, pero ni siquiera eran conscientes. No fue hasta unos años después que esas «manías» que tenía su novio se materializaron en un problema que era necesario admitir. «Tiene TOC de contaminación y le afecta en todo lo que hace», explica Lilo.

Este tipo de TOC es uno de los más intrusivos. A lo largo del día, la pareja de Lilo puede encontrar muchos factores de contaminación a lo largo del día que le limitan para realizar actividades en su vida diaria. «Eso le lleva a mucho estrés y depresión, ya que siente que no es capaz de hacer las cosas más simples y comunes que cualquier otra persona puede hacer tan tranquilamente», continúa.https://c1169b8787c4cd1b539f21547d68fd1e.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-37/html/container.html?n=0

Hasta ir al supermercado puede ser muy estresante. Lilo tiene que estar todo el rato atenta a las cosas que sabe que a su novio le pueden hacer estar mal, como coger un producto de la estantería más baja. Todas esas cosas, nos cuenta Lilo, harán que se sienta «contaminado». En el caso de que ocurra, ella debe estar a su lado y ayudarle a comprender la realidad, lo cual, continúa, no es fácil. «Las personas con TOC saben muy bien cuál es la realidad y cuál no, pero esos pensamientos intrusivos son tan fuertes que no se van hasta que hagan la compulsión pertinente».

Ahora mismo, el novio de Lilo no puede trabajar a causa del TOC que padece. El trastorno llegó a afectarle hasta tal punto que no puede hacer prácticamente nada sin pasar por compulsiones  (comportamientos repetitivos) o comportamientos de evitamiento. Incluso relacionarse con otras personas puede ser un problema, una realidad que también se retrata en Loco por ella.

«Desgraciadamente el TOC le lleva a evitar muchas situaciones que para la mayoría de las personas son agradables o placenteras. Desde ir a cenar a un restaurante, a una fiesta con amigos, a pasear por la playa con nuestros perros, etc.»

Lilo

Los objetos ‘contaminantes’, víctimas del TOC

TOC y Loco por ella
Foto por Külli Kittus en Unsplash

«A día de hoy, necesita mi ayuda hasta para ducharse, ya que sin mí podría perfectamente estar más de 5 horas lavando y frotando la misma zona sin estar seguro de que haya quedado ‘limpia’»

Lilo

Este es solo un ejemplo de su vida diaria: algunos objetos se consideran contaminantes y es necesario evitarlos. Como los zapatos, alfombrillas, las ruedas de los coches, baños públicos, papeleras, contenedores o heces de perro en el suelo. También las bolsas de basura, alcantarillas, objetos de limpieza tipo escobas, fregonas, y un largo etc. La pareja de Lilo, con estos objetos, no es que no pueda tocarlos es que con estar cerca de ellos o tan solo mirándolos puede sentirse contaminado por ello. «Le lleva a un nivel de ansiedad altísimo y hasta que no hace rituales como mirarse el cuerpo entero, casi centímetro a centímetro. O ducharse de manera obsesiva, no puede volver a estar relativamente tranquilo».https://d-17628385881443359008.ampproject.net/2103060631002/frame.htmlhttps://c1169b8787c4cd1b539f21547d68fd1e.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-37/html/container.html?n=0

Vivir con una persona con un TOC tan fuerte como el del novio de Lilo tiene consecuencias todos los días. Pero la mayor dificultad con la que se ha encontrado ella es tomar la decisión de renunciar a muchas cosas para estar junto a él, para apoyarle cuando más le necesita. «Es una lucha diaria en la que decido darle mi apoyo. Aunque eso signifique que deba dejar de hacer lo que estaba haciendo en ese momento o que, aunque me sienta cansada o irritada deba cambiar mi mood a uno más positivo para él». Seguramente solo unos de los pocos esfuerzos que tendrá que hacer el protagonista de Loco por ella.

La importancia de ‘Loco por ella’

Antes de empezar la relación con su pareja y de que el TOC estuviera de manera proactiva en su vida, Lilo no tenía mucho conocimiento sobre este trastorno. Pensaba, como mucha gente, que quien tiene TOC es una persona maniática o perfeccionista. «Incluso se usa en frases como ‘Ver este objeto así de torcido me da mucho TOC’ o ‘Tengo un TOC que me hace guardar la ropa por colores’ etc.». Según Lilo, estas frases perjudican a la gente que verdaderamente sufre el trastorno porque le quitan la importancia que realmente tiene. Esta desinformación, que se intenta evitar cada vez con producciones como Loco por ella, ha sido un impedimento para que el novio de Lilo pudiera continuar en su trabajo.

«Al no poder barrer la terraza del local en el que trabajaba como camarero, o no poder limpiar el baño, por mucho que explicase que es por TOC y que si lo hacía podía darle un fuerte ataque de ansiedad, daba igual. Lo único que pensaban sus compañeros y superiores era que simplemente estaba siendo demasiado maniático o incluso que no hacía esas cosas por pereza«.

«De hecho, cuando nos encontramos con personas con enfermedades discapacitantes que tienen más visibilidad, como una persona ciega, sorda, o en silla de ruedas, estamos más acostumbrados y educados a que hay que darle ayuda incondicional. Pues lo mismo debería pasar con enfermedades y trastornos mentales.»

Lilo.

Si Lilo hubiera conocido la realidad sobre el TOC y sus consecuencias, todo habría sido un poco más fácil. Sobre todo para comprender ciertas situaciones y comportamientos que le hubieran llevado a saber actuar en ese momento y cómo ayudar a su pareja. Por eso es tan importante, añadió Lilo, dar información a la población de estos trastornos y enfermedades mentales. Para saber y entender que en según qué situaciones, es mejor actuar de una manera u otra. Y por eso películas como Loco por ella son más que bienvenidas.

Desconocimiento, a pesar de todo

Al respecto, Nieves Álvarez, psicóloga y directora del centro Tratamiento TOC, apuntó que a pesar de que es muy necesario que se dé visibilidad a los trastornos y enfermedades, como se ha hecho por ejemplo en Loco por ella, es importante tener en cuenta de que muchos casos que aparecen en series y películas no suelen estar muy bien documentados.

«Hay un desconocimiento tremendo respecto a los trastornos mentales, son muy variados y muy diferentes entre sí. Esto también determina cómo puedan afectar a nivel de pareja y otras muchas circunstancias de vida», subrayó la psicólogo a Hipertextual.

En este sentido, añadió que cada trastorno pueden actuar de manera diferente en la pareja y que no es solamente este el que puede tener un impacto en la relación. «No es lo mismo tener un trastorno que está tratado y estabilizado que tener un trastorno y no recibir ayuda profesional». Además, continuó, cuando un trastorno no está bien tratado suele arrollar a quien lo sufre y a quien está a su alrededor haciendo que los altibajos habituales determinen el ritmo de vida del afectado y sus familias.

‘Rehenes’ del TOC

TOC y Loco por ella
Foto por Nik Shuliahin en Unsplash

«En la primera fase de enamoramiento hay pasión y cada uno está centrado en el otro. Pero a partir de los dos años se ponen en valor otro tipo de variables y entra en juego la convivencia y el día a día con una persona con un trastorno»

Sergio García Soriano

Si es complicado conseguir visibilizar la realidad de las millones de personas que sufren un trastorno en el mundo, todavía lo es más poner en el foco las relaciones de pareja de los pacientes. El psicólogo Sergio García Soriano explicó a Hipertextual que en trastornos como el TOC, la pareja es habitualmente el «rehén» de los rituales que tienen que seguir las personas que lo padecen. Y, en muchos casos, la terapia se lleva en secreto dentro de la relación para que el entorno más cercano no lo sepa. Además de los retos del día a día, los problemas aumentan cuando la pareja pasa por un bache.

«Si, por ejemplo, hay celos o supuesta infidelidad, a partir de entonces todos sus pensamientos van a ir dirigidos hacia eso. Es gente que les cuesta perdonar más de lo habitual y llegan a tener un ritual de pensamiento donde se salen de la realidad y una vez que hay una desconfianza tiende a ser más agrandado», aclaró García Soriano.

Las personas con trastornos o enfermedades mentales son los primeros conscientes de su situación y, por eso, en muchos casos tienden a tener un menor nivel de compromiso por las dificultades que puede haber para su pareja. «Tienden a ser personas que el compromiso les cuesta más porque saben que es complicada la convivencia con ellos», dijo el psicólogo. La verdad es que, según la experiencia de Sergio García Soriano, los divorcios, separaciones o crisis matrimoniales son más comunes entre personas que sufren trastornos como el TOC.

‘Loco por ella’: ¿el amor todo lo cura?

En el caso de Lilo, es ella la que convive diariamente con el TOC. Pero no es aislado. El psicólogo indicó a Hipertextual que, generalizaciones aparte, normalmente son ellas las sufridoras pasivas y él el que lleva las tiendas de la pareja y tiene los síntomas. En esas parejas, continuó García Soriano, ella tiene la fantasía de poder curarle. Hasta tal punto que pueden convertirse en una suerte de enfermeras en lugar de una pareja. Este posicionamiento, apuntó el experto, es erróneo y es necesario que sea el profesional de la psicología el que asuma estas cuestiones mientras que la pareja sea el sostén afectivo.

Es muy bonito pensar que el amor puede curarlo todo. Pero Sergio García Soriano recordó que la realidad es otra cosa. «No cura nada, incluso lo estropea. Lo que cura es la psicoterapia». En algunos casos, hasta puede dificultar porque si la otra persona se siente muy apoyada por su pareja puede tener una sensación de falsa confianza que le lleve incluso a abandonar su tratamiento. Algo muy parecido sucede en la película de Netflix Loco por ella. Las relaciones pueden ser tóxicas, incluso sin que nosotros seamos conscientes. Pero también una forma de apoyo incondicional, como lo es Lilo para su pareja. La clave estará en que en ninguna relación haya alguien loco por la otra persona.

Artículo publicado en Hipertextual.

Abecedario de la Psicología: Homosexualidad

El Abecedario de la Psicología que Sergio García desarrolla en EFEsalud llega a la letra H, y trata sobre la Homosexualidad.

Cuando una persona siente atracción afectiva y sexual hacia individuos del mismo sexo.

Esta orientación está vinculada tanto a hombres como a mujeres (gays o lesbianas en el lenguaje popular).

No obstante, en la vida diaria se presentan estos sentimientos de manera común, existiendo una bisexualidad constitutiva pero que en la homosexualidad deriva en parejas del mismo sexo.

La sexualidad no es una elección consciente por lo que la APA saca en 1937 del DSM (Manual Diagnóstico) lo que catalogó en décadas de “trastorno mental y emocional”.

En la Antigua Grecia y en la Antigua Roma, pensaban más en el estatus social de la pareja que en el sexo de la misma. Siendo además común los amantes del mismo sexo entre la clase alta (efebos…).

El cristianismo durante los primeros siglos posteriores a Cristo, condenó las relaciones sexuales fuera del matrimonio, lo que hizo que las prácticas homosexuales provocaran un mayor rechazo social.

En los siglos XII y XIV, las reformas de la Iglesia tomaron la ley bíblica/natural como base de moralidad y no ayudaron a la integración de esta característica humana.

En España en el siglo XX, la dictadura persiguió y encarceló a homosexuales enviados a campos de trabajo amparados por la Ley de vagos y maleantes. En 1970, la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social trataba de “curar” la homosexualidad. Se llegaron a establecer dos penales, Badajoz para los  pasivos y Huelva para los activos.

Incluso en algunas cárceles solía haber zonas reservadas para los detenidos homosexuales. En estos establecimientos y otras instituciones se intentaba cambiar la inclinación sexual de los internos mediante terapia de conversión:
descargas eléctricas, terapias grupales, castración​, vasectomía, ​cirugía del nervio pudendo, lobotomía​, tratamiento hormonal…

psicología ansiedad
El psicólogo Sergio García Soriano/Foto cedida

Por las terapias de conversión pasaron 700.000 estadounidenses en el siglo XX y hasta hace pocos años eran permitidas en algunos estados americanos.

En la década actual, la ley está impidiendo estas prácticas pseudocientíficas que no integran parte de la identidad y sexualidad de sus ciudadanos.

En nuestros días, a la terapia psicológica no le interesa corregir los sentimientos sexuales de los pacientes, sino que ayuda a entenderlos e integrarlos dentro de su personalidad para, según conforme al criterio de salud, la persona pueda amar de manera saludable