Abecedario de la Psicología: Claustrofobia

El Abecedario de la Psicología que nos ofrece el psicólogo Sergio Garcia alcanza su tercera letra, la C, y nos presenta una nueva ficha informativa: Claustrofobia

 

Claustrofobia

por Sergio García 

El paciente claustrofóbico presenta síntomas ansiosos como sensación de ahogo, presión en el pecho, palpitaciones, dolor de cabeza, aturdimiento o sudoración cuando se encuentra en un espacio cerrado o cuando piensa con anticipación sobre este tipo de situaciones.

Para que pueda ser diagnosticado, el temor debe ser un miedo severo y persistente, y tienen que darse intentos de evitar espacios cerrados como ascensores, autobuses, túneles, sótanos, cines, habitaciones pequeñas sin ventilación, lugares de donde la persona piensa que no va a poder salir.

Es un trastorno de ansiedad que pertenece al grupo de las fobias específicas y además suele ir acompañado de malestar por estar en lugares multitudinarios, conciertos de gran aforo, discotecas, manifestaciones, colas en el metro… el paciente busca de manera obsesiva las salidas.

Lo padecen entre un 2 % y un 5 % de la población y afecta a más mujeres que hombres, y a personas jóvenes a partir de los 20 años.

Las últimas investigaciones revelan que afectan incluso a la percepción, ya que produce una alteración cognitiva en el paciente a la hora de calcular el tamaño del espacio en el que se encuentra.

Este miedo intenso, es un miedo encubridor, que tapa el miedo a la muerte de la persona que lo padece. No asumiéndolo y desplazando de una situación a otra dentro de sus pensamientos esta carga ansiógena.

Por otro lado, se puede desencadenar a cualquier edad de la vida de las personas, siendo en momentos de mayor labilidad emocional cuando se produce y queda adherido al patrón cognitivo de la persona.

En ocasiones, se atribuye a una mala experiencia vivida pero la investigación concluye que esta situación traumática solo fue el desencadenante del trastorno, ya que tenía que existir una vulnerabilidad anterior.

La psicoterapia consiste en canalizar estos temores hacia emociones mas productivas y menos limitantes, se necesita hacer una análisis completo de cómo se producen los síntomas para dar estrategias que lo solucionen y abordar cuales son los verdaderos motivos que han desencadenado dicha dificultad.

Para modificar nuestra manera de pensar es necesario reducir la ansiedad anticipatoria y la hipervigilancia hacia los estímulos temidos.

La dislexia, ¿un don?

La dislexia, ¿un don?
por Sergio García.

 

Tradicionalmente la dislexia, se había definido mas en relación a las dificultades del aprendizaje, pero cada vez se pone mas el foco en las fortalezas que dan como resultado compensar los handicaps asociados. El 35 % de los emprendedores de USA declara tener Dislexia cuando la prevalencia en la población es de máximo un 17% (Shaywitz, 1998) y en el Reino Unido, el Royal College of Art dice tener un 25% de alumnos con esta característica.

Pero ¿cómo la definimos? ¿qué es exactamente?
Es un trastorno del aprendizaje en la lectoescritura, de carácter persistente y específico que no se explica por situaciones de ambiente desfavorecidas ni por discapacidades psíquicas siendo una alteración del desarrollo. Según el CIE-10, los disléxicos tienen dificultades para recitar el alfabeto, denominar letras, realizar rimas simples y para analizar o clasificar los sonidos. Además, la lectura se caracteriza por las omisiones, sustituciones, distorsiones, inversiones o adicciones, lentitud, vacilaciones, problemas de seguimiento visual y déficit en la comprensión, (OPS, 1997). Además, de cierta dificultad o desorientación motora.

Tenemos que decir que no todos los disléxicos son iguales, por lo que hay una gama muy diferente de sujetos con esta sintomatología y que lo que les une mayoritariamente, es la característica singular de decodificar la lectura.

Pero cuáles son sus virtudes, por qué está comenzando a darse el Orgullo Disléxico. La investigación dice lo siguiente:

Se dan ventajas en el procesamiento visoespacial. Esto presentaría mayor activación en el hemisferio derecho relacionado con buscar en mapas, y con mover mentalmente en nuestra cabeza formas, muy útil para aparcar el coche o para hacer mapas.

El pensamiento global u holístico es mayor en los disléxicos, en contraposición con el procesamiento de los detalles, además, la visión periférica también está mas desarrollada que la visión “central”.

Es decir, lo que tenemos que saber es que ellos piensan de un manera diferente “out of the vox”, desde una perspectiva complementaria a la nuestra y hay entidades como la agencia británica de inteligencia que valoran estas características, o algunas universidades como los estudios en astronomía.

En resumen, frente a los aprendizajes secuenciados, jerarquizados o procedimentales, el disléxico se siente en desventaja, pero existe un reverso, y es que en la memoria declarativa y en el aprendizaje contextual son muy buenos.

El abordaje del psicólogo, en un primer momento es fundamental porque son niños que se han sentido “los tontos” del colegio en el sistema educativo habitual, se han sentido los diferentes, y eso ha supuesto un complejo frente a lo académico, eso les ha supuesto un bloqueo difícil de sobrellevar en un alumno.

Por lo que hay que hacer una intervención a nivel familiar para explicar qué está sucediendo; los padres se quedan muy aliviados cuando entienden el diagnóstico y que su hijo no era un “vago” si no que había una dificultad interna que le impedía su desarrollo escolar.

Una vez que hemos enseñado al disléxico habilidades sociales y hemos potenciado su autoestima, es más fácil ver mejoría en ellos.

Además, se ha demostrado como la psicoterapia (relajación y ejercicios atencionales) ayuda a reducir las faltas ortográficas en adolescentes, además de aumentar su memoria de trabajo, incrementando las capacidades lectoras, en concreto una mejor atención sostenida que ayuda a permanecer en la ruta léxica.

¿Es un don, entonces, que hay que entrenar? Es una característica que hay que tener en cuenta para poder vivir mejor, en ocasiones, para sobrevivir.

Acerca de aceptarlo, sí es fundamental hacerlo, no para su exhibición como si fuera un galón o medalla sino para aprovecharlo a favor del alumno que tiene que hacer una vida con esta peculiaridad “personal”.

Manipuladores, solitarios y antisociales: así son los estafadores del amor

Las víctimas acostumbran a ser personas «vulnerables y con necesidad de amor» a las que les cuesta denunciar tras ser estafadas.

 

M. VARELA F. 15/05/2018

Francisco Gómez Manzanares fue piloto de avión, representante de Fórmula 1, entrenador del Barça y sargento de Salvamento Marítimo. Rodrigo Nogueira Iglesias se llamaba también Roy Pérez Alonso, Alex MacLoud y Leto Scorssi. Como Albert Cavallé, que este martes volvió a ser detenido, han manipulado a decenas de mujeres para lucrarse estafándolas. Hay un perfil común en estos «estafadores del amor». «Es un gran observador. Tiene rasgos psicopáticos y carece de empatía. Da, aparentemente, sin nada a cambio», explica el psicólogo Sergio García.

Son capaces de elegir a sus víctimas, saber qué temas tratar con ellas y embaucarlas. Fingen ser otra persona, abrazando nuevas identidades e inventándose nombres y profesiones para acabar pidiendo grandes cantidades de dinero a sus parejas. «Capta a partir de la conversación. Es frío para acostarse y hacer peticiones y muestra una desvinculación entre el afecto mostrado y sus sentimientos».

La mayoría las contacta por redes sociales o páginas de contactos para después seducirlas y ganarse su confianza. Al otro lado, una persona «vulnerable y con necesidad de amor». García recoge la cita de Ortega y Gasset: «El enamoramiento es un estado inferior del espíritu, una especie de imbecilidad transitoria». Conozcan o no la cita, estos manipuladores aprovechan ese estado para exprimir el mayor beneficio de ellas.

«Es un psicópata, nunca ha sentido nada por nadie»

«Se piensa que lo va a dar todo. Entran dentro de una espiral: se enamoran, idealizan a su pareja y no encuentran ningún defecto», señala el psicólogo. Las víctimas solo ven virtudes durante los primeros meses para, al cabo de un tiempo, empezar a analizar su situación con un sentido crítico. Son hombres que mantienen varias relaciones al mismo tiempo, piden dinero y estafan. Ellas sufren un delito, pero la denuncia supone una exposición pública y un enorme choque psicológico. «Les cuesta denunciar. Tienen que reconocer que han sido vilipendiadas, que no pudieron ver que eran manipuladas y que accedieron a peticiones económicas».
Una mujer estafa 50.000 euros a un pensionista coruñés de 75 años con el timo del amor

El hombre puso un anuncio buscando compañía, ella lo engañó y ahora está totalmente arruinadoFernando es un pensionista coruñés de 75 años que se enamoró de quien no debía. De una mujer que pese a no haberla tenido jamás delante le estafó en 8 meses 50.000 euros, un dinero que el hombre no tenía pero que hizo de todo para tenerlo. Tuvo que pedir créditos a varios bancos y financieras y ahora le reclaman las deudas. No tiene cómo afrontar los pagos.La soledad lo estaba matando en septiembre del año pasado. Así que puso un anuncio en un periódico. «Escribí que necesitaba compañía, que era un hombre muy cariñoso, honrado y sensible», recuerda Fernando, quien «no quería una relación fugaz, sino sincera y para toda la vida». Dejó su número de teléfono para que toda interesada lo llamase. Al día siguiente recibió en su WhatsApp el mensaje de una mujer que decía ser rumana, de 45 años y residente en Madrid. El hombre destaca que le decía «cosas muy bonitas. Me daba mucho ánimo y cariño. Me hizo olvidar la soledad. Pasaba el día esperando el momento de volver a charlar con ella a través del WhatsApp. Volví a sonreír».

Es más, pronto hicieron planes de boda. Fernando estaba impaciente por tenerla en casa y ella le daba largas, le decía que necesitaba arreglar unos asuntos en Madrid para viajar definitivamente a A Coruña. Pero las semanas pasaban y su encuentro no llegaba.SEGUIR LEYENDO Cavallé acumula al menos 17 denuncias por haber seducido a mujeres con el objetivo de estafarlas. La Justicia ordenó en febrero el ingreso en prisión de Rodrigo Nogueira Iglesias, más conocido como el donjuán de Marín, con condenas de maltrato y coacciones. El hombre menospreciaba a sus parejas, empleando expresiones como «gentuza», «barriobajera» o «eres insignificante y puedo hacerte desaparecer».

«Se iba y me dejaba encerrada en casa»

El gallego llegó a agredir físicamente en los más de 20 años que lleva engañando a mujeres para conseguir dinero, instalarse en sus domicilios y desaparecer de sus vidas cuando le convenía. Les dijo que trabajaba como tatuador, ‘hacker’ o chef de alta cocina. Detrás, un hombre solitario y sin nadie a quien acudir. «Está cómodo en el tú a tú. No les gusta los niveles sociales comunitarios», asegura García. Nogueira llegó a burlar a la policía y a la Guardia Civil durante meses, eludiendo acudir al juzgado de Pontevedra por las estafas que se le imputaban. Durante el juicio, en febrero de 2017, llegó a manifestar, compungido, su voluntad de trabajar por devolver el dinero. «No quiero ir a la cárcel», pidió entonces.

¿Quién es el donjuán estafador gallego?
No es un fenómeno nuevo, aunque ahora se conocen más los casos. A ellas les cuesta acudir a comisaría y, cuando lo hacen, se someten al escrutinio de la gente. El caso tiene eco mediático y son señaladas: «Muchos sienten una sensación de pena por ellas. Ellos, sin embargo, se ven de otra forma. Incluso hay quienes les llaman gigoló, que es algo socialmente aceptado».

Las parejas homosexuales en consulta. Trabajar la pareja

El psicólogo Sergio García Soriano, colaborador en la sección de Psicología de “El Bisturí” durante varios años, analiza en este artículo las parejas homosexuales desde la vertiente de su asistencia a las consultas de esta especialidad.

 

“Ama un solo día y el mundo habrá cambiado” (Robert Browning)

En primer lugar, está de moda hablar sobre “gestionar” dando la impresión de que tenemos unos elementos en juego y tenemos que hacer malabares para equilibrarlos. Sin embargo, tendríamos mas que pensar en “trabajar” la pareja, que no es otra cosa que trabajar nuestra forma de pensar y actuar hacia nuestro “partenaire”, un hecho que se realiza muy bien en la etapa de cortejo o enamoramiento y que se olvida en la siguientes fases dando cabida a crisis y rupturas dolorosas.

Desde el punto de vista de la sociología, es cierto que la unión de personas del mismo sexo, sean matrimonio o no, sí son una novedad con respecto a siglos anteriores donde no proliferaban.

Y si existían, no pretendían la “normalización”. ¿Qué quiere decir este término? Que estas familias quieren relacionarse y convivir en la sociedad con los mismos deberes y derechos. Cuarenta años desde la despenalización de la homosexualidad es muy poco. Todavía queda suspicacia hacia este colectivo que estuvo tipificado dentro del ordenamiento civil en las categorías de “vagos y maleantes”.

La homosexualidad fue sacada del DSM (manual diagnóstico de trastornos mentales) en 1974, donde estaba situado como un trastorno psicológico con pérdida del juicio de realidad, alteración del pensamiento, de las habilidades sociales y vocacionales. Hasta que Thompson destierra esta idea con un estudio en 1973 con 127 hombres y 87 mujeres donde no se aprecia ninguna diferencia psicológica.

Pero ¿a qué nos referimos exactamente con “normalización”? Porque eso quisieron hacerles a los gays… en las “pseudoterapias” de conversión que TODAVÍA hoy tienen cabida en Estados Unidos, España, América Latina… ”normalizarles” era para estos “pseudoterapeutas” hacerles “heterosexuales”.

En la actualidad, les recomiendo la película protagonizada por Nicole Kidman y Rusell Crow “Identidad borrada”, donde se expone esta cuestión y se aborda el tema de “los campos de reconversión para homosexuales”.

El abordaje psicológico nos hace pensar que no existe una estructura de personalidad del homosexual, al igual que no existe una psicología especial en las parejas del mismo sexo. “Vino nuevo en odres viejos”.

Es decir, en pacientes con ansiedad (homosexuales o no), aparece recurrentemente la idea de ser normal. “Yo quiero ser normal como mi primo Carlitos que mira lo que hace…” “Quiero ser normal y casarme como mi amiga Marta que ella si es feliz con un novio de toda la vida…”

“Querer ser normal” puede ser una de las raíces del neuroticismo, una comparación exagerada con los vínculos afectivos del paciente, ¿para qué? Para no aceptarse. Si no lo aceptas, es imposible cambiarlo y aun habiendo aceptado situaciones, hay circunstancias que no pueden variarse en lo referido a “la realidad material”.

Por otro lado, en la psicoterapia enseñamos a diferenciar entre “aceptar” y “resignarse”, matiz que indica si hay o no una verdadera elaboración de la situación planteada.

Por tanto, evaluadores y población general tenemos una tendencia de querer diferenciar entre homosexuales y heterosexuales, porque quizás confundimos “lo normal” con lo mayoritario.

El 14,4 % de hombres no se declaran heterosexuales (6,1 homosexuales) y el 11,1 % de las mujeres no se consideran heterosexuales (0,7 lesbianas).

Por otro lado, cuando los psicólogos no estamos investigando para dilucidar cuestiones sino tratando con pacientes, una manera de estar a favor es no tener en cuenta las diferencias, es dar un trato “normal” a cualquier usuario de nuestra consulta.

Es decir, no llevar nuestro “esquema de pensamiento” al tratamiento y esperar a que hable el sujeto, y ver qué le pasa independientemente de su nivel socioeconómico, orientación sexual, historia familiar… el usuario de la psicoterapia en cada sesión puede ser atendido como una sujeto a descubrir.

Los estudios científicos logran quitarnos prejuicios. Un trabajo del Instituto Williams de la Facultad de Derecho de UCLA concluyó, en 2018, que las parejas masculinas del mismo sexo permanecen juntas más tiempo que las parejas heterosexuales o lesbianas.

Y además, que las parejas de lesbianas tienen dos veces más probabilidades de separarse que las parejas homosexuales masculinas y 1,5 veces más probabilidades que las parejas heterosexuales.

Es decir, que aunque inundan nuestras consultas con los problemas de celos y de infidelidades (al igual que las parejas formadas por hombre y mujer), las parejas homosexuales masculinas permanecen juntas mas tiempo.

No obstante, aunque confirmamos estas afirmaciones con la casuística de las consultas, sí hemos visto que es más frecuente en los homosexuales tener parejas abiertas. Es decir, donde el encuentro sexual no es estrictamente monógamo y se permiten “affaires” en mayor proporción que en las parejas “convencionales”.

Separando en parte sexualidad de afectividad, esta conducta es menos frecuente entre las parejas heterosexuales.

Por otro lado, estudios realizados en Chile sobre este colectivo indican que tienden mas hacia la resolución de conflictos e intentos por llevarse bien; sin embargo, un miembro de la pareja suele ser mas “dependiente” que en las parejas heterosexuales.

Es cierto, que los contenidos que traen a consulta las parejas homosexuales y heterosexuales son a veces desiguales; unos hablan mas de enfermedades de transmisión sexual (el VIH es un miedo común frente a otras enfermedades estadísticamente más comunes y dramáticas en el colectivo LGTBI) o tienen un mecanismo de control mayor por el “doble armario”, esto sería que cuando existe violencia de género, la víctima, no quiere identificarse como tal frente a las autoridades y además, sus familiares y amigos desconocen que su pareja es del mismo sexo, por lo que el agresor utiliza esta información para el chantaje.

Pero en la estructura de la pareja, en lo que hay detrás del motivo de consulta, hay una base común que permite atender a dos sujetos que tienen dificultades, personas que quieren entenderse, mejorar su vida afectiva y donde la terapéutica para todos es similar: “aprender a trabajar la pareja”.

Instagram retirará los filtros que imitan cirugía estética por su efecto en la salud mental

Algunos efectos como ‘Fix me’ ya han desaparecido de la red social.

 

LAURA ROMERALES 29 OCT 2019
Aumento de labios y pómulos, rasgos más afinados… Con un simple filtro de Instagram, cualquiera puede ver cómo sería su imagen tras unos retoques quirúrgicos. El uso de los efectos y los filtros de esta red social puede ser por puro divertimento, como el del perro que ha engañado a muchos padres, pero también puede traer consecuencias negativas. La plataforma que gestiona la aprobación de estos filtros -Spark AR- ha anunciado que empezará a retirar aquellos que simulan operaciones estéticas como parte de sus políticas de bienestar.
“Estamos revaluando nuestras políticas en relación con el bienestar, queremos que los efectos sean una experiencia positiva”, ha explicado Spark AR en un post de Facebook. Por este motivo, anuncian que se retrasará la aprobación y se eliminarán aquellos filtros relacionados con la cirugía estética o que puedan estar relacionados con el trastorno de la imagen. No han comunicado aún la fecha en la que se producirán estos cambios. “No podemos decir el momento exacto del lanzamiento de la nueva política, pero compartiremos las actualizaciones tan pronto como sea posible”, contaban en una publicación del 18 de octubre.
Para Sergio García, psicólogo clínico que trata temas de autoestima en el gabinete Vallmen, “todo lo que recibimos de nuestro entorno nos conforma y nos podemos llegar a sentir muy vulnerables ante esta imagen perfecta”. Estos filtros pueden “crear unas referencias de belleza inalcanzables que pueden terminar generando otros tipos de trastornos ansiosos o depresivos”, afirma la psicóloga Marta Frau.

Según sostiene Frau, los adolescentes son los usuarios más vulnerables ya que “tener estos cánones de belleza no es nada positivo en una etapa madurativa en la que puede cambiar tanto tu percepción”. La Royal Society of Public Health y la Universidad de Cambridge realizaron un estudio entre jóvenes británicos en el que se asoció el uso de redes sociales a problemas de salud mental. “Instagram logra fácilmente que las niñas y mujeres se sientan como si sus cuerpos no fueran lo suficientemente buenos mientras la gente agrega filtros y edita sus imágenes para que parezcan perfectas”, llegó a declarar uno de los estudiados.
El irlandés Daniel Mooney, creador de Fix Me (cuya traducción literal es “Arréglame”), ha explicado a la BBC que el propósito de su efecto era precisamente el contrario: “Se suponía que era una crítica a la cirugía plástica, mostrando lo poco atractivo que puede ser el proceso con los hematomas”. Además, Mooney ha defendido que “mientras algunas de las cuentas más seguidas en Instagram sigan siendo las de personas retocadas estéticamente, la eliminación de estos filtros realmente no cambiará mucho”. Este filtro ya ha sido retirado de la plataforma, según ha informado a través de Instagram el propio Mooney.

El presidente de la Asociación Española de Cirugía Estética y Plástica, Jesús Benito Ruiz, contaba el pasado mes de diciembre a Cinco Días que “lo que está potenciando la cirugía son las redes sociales. La gente comparte más su físico y sus experiencias con la estética, y así el sector llega a más personas, a la vez que se empieza a ver como algo normal”.

Para tratar de mantenerse al margen del ideal de belleza perfecto que a veces promulgan las redes, la psicóloga Oceanía Martín de la clínica Cepsim aconseja no verlo como una verdad absoluta. “Internet tiene una parte muy real pero también tiene una parte muy manipulable. Esta parte es de la que hay que intentar alejarse. Se puede usar, se puede disfrutar de ella, pero siempre teniendo en cuenta que nuestro mundo no está ni en Internet ni a base de filtros”, sostiene.

Por qué dormir en camas separadas puede beneficiar a la pareja

El ‘sleep divorce’ es un fenómeno al alza y la forma de plantearlo es clave para que resulte positivo.

 

Hace unas semanas se conocía que Donald y Melania Trump dormían en camas separadas. Algo poco sorprendente a juzgar por la larga lista pública de desencuentros entre la pareja. Sin embargo, lo que los anglosajones llaman sleep divorce (divorcio de dormitorio) se está convirtiendo en tendencia. No se trata de algo nuevo. Durante siglos, la aristocracia ha dormido, no solo en camas, sino en habitaciones separadas. La pequeña pantalla, también atestiguó durante los cincuenta la feliz idea de dormir cada uno por su lado. En el siglo XXI es la ciencia la que se encarga de compilar los beneficios que supone que cada miembro de la pareja tenga una cama propia.
Según el estudio desarrollado por el Sleep Council británico, el porcentaje de quienes lo hacen ha subido del 8% al 12% en cinco años. En Estados Unidos este fenómeno parece desarrollarse de forma más radical. Una investigación del Better Sleep Council señaló que uno de cada diez estadounidenses pernocta en dormitorios diferentes. Los beneficios de esta práctica abarcan desde una mejor calidad del sueño a un potencial incremento en las relaciones sexuales.

Dormir en pareja no siempre permite un buen descanso, sobre todo si alguno ronca
Dormir en pareja no siempre permite un buen descanso, sobre todo si alguno ronca
¿Será entonces una impostada idea del amor romántico la que invita a compartir el lecho o es la limitación de los metros cuadrados del hogar la que imponen esta modalidad? Los expertos nos ayudan a esclarecer las dudas.

Mejora la calidad del sueño

En un estudio desarrollado por la Universidad de Nuremberg se indica cómo los problemas de sueño de uno de los miembros de la pareja también pueden convertirse en los de la otra parte. Aspectos como la apnea o los ronquidos son especialmente perturbadores en la calidad del descanso para quien cohabita con el afectado. Asimismo, esta investigación reveló que los inconvenientes para dormir y los conflictos de pareja tienden a ocurrir de manera simultánea, van de la mano.
“Sin duda, el descanso es mayor durmiendo solo que acompañado, porque no afecta cuando la otra persona da vueltas o se mueve, ya que cada uno tiene su propio colchón”, indica la psicóloga Silvia Congost, que alude también al beneficio que puede significar, por ejemplo, cuando una persona es calurosa y la otra no. Por otra parte, la experta señala que se pueden mantener los efectos positivos derivados de compartir lecho, como la seguridad e intimidad en la pareja, manteniendo ambas camas en la misma habitación.

Los problemas para dormir y los conflictos en la pareja tienden a ir de la mano

Tolerar ronquidos, ser despertado por los diferentes turnos de trabajo, o por los distintos hábitos de la otra persona, son algunos de los aspectos más incómodos de dormir con la pareja. “Separar las camas podría mejorar el descanso. Los ronquidos del partenaire o la incomodidad de un mismo espacio para dos personas, quedaría de esta manera reducido”, explica el psicólogo Sergio García Soriano.

Puede ser un incentivo sexual

No dormir juntos no impide buscarse y tener relaciones sexuales.

No existe mejor bálsamo para despertar el deseo que encontrar impedimentos ante un cierto asunto. Esto es aplicable, por supuesto, al sexo. Perder a la pareja del lado de la cama podría ser un incentivo para mantener relaciones. “La sexualidad queda mermada por la rutina; dos camas y dos habitaciones pueden surgir efecto para mejorar las relaciones sexuales, ya que desciende lo rutinario y “se echa de menos a la pareja”, comenta García Soriano.

A quien este hecho no le suponga un revulsivo sexual, tampoco debería afectarle de forma negativa. “Muchas parejas que duermen en camas separadas tienen relaciones sexuales con normalidad y, cuando han acabado, cada uno se va a su cama y descansan mejor”, dice Congost. Aunque la psicóloga advierte que para que este “divorcio de cama” funcione, “lo importante es que se viva con total normalidad y aceptación, que ninguno de los dos lo sienta como un desprecio por parte de la otra persona”.

Convencionalismos e inseguridades cuentan

Más allá de la tendencia y de sus beneficios para el descanso, existen casos en los que separar el lecho podría traer más inconvenientes que ventajas. “Las parejas tradicionales no pueden pensar en esta situación porque para ellos dormir juntos forma parte de un ideal. Por lo tanto, podría ser una solución cuando ambos miembros puedan trascender de esos parámetros”, analiza García Soriano.
Pero, además de los convencionalismos, existen ciertos rasgos en el carácter que podrían verse afectados por esta separación de camas, como las personas emocionalmente inestables. “Es mejor que no lo practiquen aquellos individuos que, debido a sus creencias o inseguridades, lo sientan como una muestra de que la otra persona no las ama suficiente, no desea abrazarlas o estar con ellas”, recomienda Congost.

Sin embargo, esta práctica puede resultar conveniente ante ciertos acontecimientos de la vida, como un embarazo o la llegada de un bebé al hogar. “Las embarazadas a veces se mueven mucho, están incómodas, suelen levantarse muchas veces,… por lo que cuanto menos afecte esto a la otra persona, más podrá esta descansar sin interrupciones. Lo mismo ocurre con la llegada de un bebé, aunque en este caso, la responsabilidad del pequeño debería turnarse entre los dos”, apunta la psicóloga.

Las embarazadas a menudo están incómodas en la cama, se despiertan, y eso dificulta también el descanso de la pareja

¿Cómo proponerlo?
Plantear este tipo de cambio en la vida de pareja ha de abordarse con habilidad. Sobre todo es importante no herir los sentimientos de la otra persona en la propuesta. “Ambos tienen que estar de acuerdo, pensar que ganan más durmiendo separados, y no sentirlo como un abandono. Se trata de pasar del amor romántico al práctico como proceso natural de evolución”, indica el experto.
Es necesario elegir un buen momento para lanzar la sugerencia. Las mejores circunstancias serían en un entorno tranquilo en el que ambos miembros se sientan cómodos. “Hay que hablarlo con tacto y sinceridad, exponiendo los motivos de uno mismo, sin atacar nunca al otro. Además, estar abiertos a escuchar qué tiene que decir la otra persona, teniendo en cuenta su opinión y sus sentimientos”, expresa Congost.

“Se trata de pasar del amor romántico al práctico”

En este punto coincide Soriano, que invita a comentarlo con naturalidad. “Siempre (debemos plantearlo) como una sugerencia. ‘Oye, ¿no crees que podríamos probar a dormir separados para descansar mejor…?’ Si se expresa como necesidad corporal y para mantener cierta parcela de intimidad personal, será más fácil llevarlo a la práctica. Pero hay que estudiar qué códigos tiene la otra persona para poder plantearlo así”, concluye.

Enlace al artículo original.

 

Susurros digitales y otros sonidos que acarician

Sonidos como largas uñas acrílicas golpeando repetidamente una superficie sólida, dientes masticando algún alimento crujiente, susurros ininteligibles, un hombre tallando jabón o una mujer cepillándole el cabello a otra se han convertido en la banda sonora de millones de personas, especialmente jóvenes, cada noche.
Todas ellas acuden a YouTube para ver y, sobre todo, oír estos vídeos donde los ruidos de objetos de uso cotidiano, como peines, brochas de maquillaje, cajas e incluso toallas, se vuelven los protagonistas con la intención de provocar ASMR, una relajante sensación de hormigueo que va desde el cuero cabelludo hasta el final de la espina dorsal.
Acrónimo en inglés de Respuesta Sensorial Meridiana Autónoma, ASMR son las siglas que recibe el fenómeno biológico producido por estímulos auditivos, visuales o cognitivos, conocidos como triggers o detonantes. A pesar de que su popularidad sea reciente, de este viaje sensorial se tiene constancia desde ni más ni menos que 2007, cuando el usuario Okaywhatever51828 publicó en el foro de Steadyhealth.com el extraño pero placentero escalofrío que experimentaba cuando veía un espectáculo de marionetas o le dibujaban en la palma de la mano.
Gracias a que este anónimo internauta dio el primer paso, navegantes de todos los rincones del planeta comenzaron a compartir lo que a ellos les hacían sentir esos cosquilleos. En 2009, WhisperingLife subió el primero de muchos vídeos de susurros a YouTube, pero, no sería hasta un año más tarde cuando la trabajadora sanitaria Jennifer Allen bautizara la expresión como la conocemos actualmente: ASMR.
“La base científica es escasa y en nuestro argot la ‘evidencia’ que hay es baja”, sostiene el doctor Álvaro Sánchez, coordinador del comité de nuevas tecnologías de la Sociedad Española de Neurología. Los estudios realizados al respecto no llegan ni a la decena y ninguno ha esclarecido qué sucede en el cerebro cuando se experimenta ASMR. Por lo tanto, según el neurólogo, aún es imposible saber “si se trata de sugestión o de si realmente hay cambios funcionales en el cerebro que expliquen lo que ocurre”.
El psicólogo y psicoterapeuta Sergio García, en cambio, subraya que la sugestión es necesaria y forma parte del proceso. “El ser humano desea deseos y por vía social o por vía de la expectativa recibe ciertos estímulos que debe aprender a interpretar a partir de lo cultural”, sostiene García.
Por su parte, la psicóloga y sexóloga Eva Sempere afirma que lo único que se puede sacar en claro de las pocas investigaciones en las que el ASMR ha sido objeto de estudio es que “los sujetos que sí experimentan esa respuesta sensorial meridiana autónoma tienen menos conectividad en la red neuronal por defecto”. Es decir, que aquellas personas que sí sienten ASMR tienen una capacidad para concentrarse menor que las que no lo hacen.
“Hay quienes son más sensibles frente a las estimulaciones y quienes lo son menos, la variabilidad personal frente al estímulo y a las nuevas consecuencias personales son diferentes en cada uno”, apunta García en relación a por qué no todos logran experimentar ASMR para además recalcar que “esa diferencia personal no le quita base para su cientificidad”. Sin embargo, no toda la comunidad científica valida este hecho. Según Sánchez, algunos de los expertos que promueven el ASMR lo relacionan con la sinestesia, una sensación secundaria que se produce en una parte del cuerpo a pesar de que el estímulo se realice en otra.
Al ser esta percepción “muy infrecuente”, al neurólogo le parece “llamativo” el elevado volumen de gente que afirma experimentar ASMR. Esto se refleja en el apabullante éxito de los contenidos de esta índole en varios formatos en la red. Actualmente, hay cerca de 12 millones de vídeos en YouTube y algunos hasta superan las 30 millones de reproducciones. Asimismo, la plataforma musical Spotify acumula 116.570 oyentes mensuales de ASMR. ¿Se trata de simple curiosidad o estos ruiditos grabados frente a un micrófono verdaderamente funcionan?
Eva Padilla es una estudiante de Química de 24 años que experimentó ASMR por primera vez en un recital de piano cuando era pequeña: “Empecé a sentir cosquillas por todo el cuerpo, en ese entonces no sabía lo que era”. Años más tarde, curioseando por YouTube, encontró un vídeo en el que una persona le daba un masaje a otra y volvió a sentir ese mismo hormigueo. Así por fin pudo ponerle nombre a lo que le ocurría cuando escuchaba a compañeros de clase o veía a profesores de laboratorio realizar experimentos.
“Poco a poco me fui adentrando en los sonidos (…) y fui aprendiendo cuáles eran los míos”, indica Eva, que de tanto ver vídeos de esta tipología ha logrado dar con los que a ella le funcionan para dormir y concentrarse. Como esta estudiante, la psicóloga Sempere vincula el ASMR con la niñez a través de neurotransmisores como las endorfinas, posibles causantes de los cosquilleos, “que son liberadas por el cerebro del infante cuando interactúa con sus progenitores”, o la oxitocina que, además de relajar y paliar el estrés, “ayuda a estrechar lazos entre bebés y padres”.
La youtuber catalana NekoASMR, que suma 58.300 suscriptores y 426 vídeos, también sitúa la primera vez que sintió el fenómeno en su infancia, cuando en el parvulario se quedó embelesada viendo pintar a una compañera. Hoy, no solo sigue experimentándolo, sino que también intenta despertar esa misma sensación en otros. “Fui de las primeras personas en abrirse un canal de ASMR en español”, rememora la joven que no ha querido revelar ni su nombre ni su edad. “En esa época -2013- solo había canales en inglés, así que decidí probar”, continúa.
Un caso parecido es el del youtuber colombiano de 21 años Cristhian Molano. Tras ser habitual consumidor de ASMR, se animó a empezar a producirlo en 2014. Seis años y 376 vídeos más tarde, su canal Mol ASMR. contabiliza 576.000 suscriptores. “Ellos son los más críticos pero a su vez los mejores, porque brindan su apoyo y creas una comunidad fiel que ama tu contenido”, sonríe agradecido Cristhian, quien más de una vez ha incorporado a sus vídeos recomendaciones de sonidos que su propio público le ha ido haciendo. Así pues, García considera este sentimiento de pertenencia clave en el éxito del ASMR. “Al tener la respuesta sensorial en su propio cuerpo, (los usuarios) se sienten parte de una comunidad”, señala.
“Cuando he podido conversar con algunos suscriptores, me comentan que usan esto para calmar la ansiedad a través de los sonidos, para conciliar el sueño, les sube la autoestima, les ayuda a desestresarse, a pensar en otras cosas…”, indica Molano, que enumera así las razones principales por las que los usuarios consumen ASMR. “Últimamente me escriben muchas madres diciendo que les ayuda a calmar y dormir a sus bebés”, remata NekoASMR. No obstante, si esta nueva forma de relajación se ha vuelto tan popular es porque ha encontrado un muy devoto público entre los jóvenes: las personas que padecen alguna psicopatía o enfermedad mental.
Sandra Moreno de 22 años sufre ansiedad y en ocasiones cuadros depresivos. La estudiante ha encontrado en este viral fenómeno “una solución temporal” a sus problemas que hace que respire de una forma mucho más lenta y le bajen las pulsaciones cuando lo necesita. “La mayoría de veces consigo que tenga efecto pero depende de cómo de receptiva esté”, reflexiona Sandra que usa esta técnica como antídoto contra el estrés.
En contraposición, Eva Ferrer no descubrió el ASMR en las inmensidades de YouTube, sino que fue su propio psiquiatra quien se lo recomendó debido a sus problemas de ansiedad e insomnio. “Puede ser una herramienta de apoyo para la terapia y la medicación ya que encuentro que es un recurso económico y de fuerte impacto”, sugiere la joven de 19 años. A día de hoy, Eva ve vídeos de ASMR cada noche hasta conseguir quedarse dormida.
“Para una persona que tiene un trastorno psicológico, el saber parar su mente es imprescindible”, revela García. Pero, el psicoterapeuta recalca que estos vídeos nunca deben concebirse como sustitutivos de una psicoterapia o una prescripción médica, sino más bien como un añadido o “una cosa más que hacen los pacientes para encontrarse mejor”.
En los últimos cinco años, los contenidos de temática ASMR se han incrementado exponencialmente. De 2017 a 2018 se pasa de los 5 millones de vídeos a los 11 millones. ¿Por qué el ser humano está tan necesitado de intimidad unilateral y atención personalizada?
“Vivimos en una sociedad en la que el estrés y sus repercusiones a nivel mental -y físico- son cada vez más importantes”, subraya Sánchez. “Esto hace que estemos necesitados de recursos para manejar estas sensaciones negativas, lo que probablemente explique -junto a la viralización del fenómeno- el auge de la técnica”, continúa el neurólogo.
Ariadna Morales concibe el ASMR no solo como una fuente de relajación, sino además como una manera de bloquear la soledad. “Conecto conmigo misma porque estoy tranquila y también con la otra persona porque siento que está ahí y no estoy sola”, explica la joven de 20 años.
No obstante, en materia de ASMR los límites entre lo íntimo y lo sexual se han emborronado a medida que se ha ido hablando del término más y más. Un peso importante recae en los medios de comunicación que a menudo han vendido en sus titulares esta técnica de relajación como ‘orgasmos cerebrales’ o sucedáneos para llamar la atención.
Carol Rogia, propietaria del canal SleepyKitty ASMR en YouTube, compara la experiencia con una visita al spa: “Te ayuda a liberar estrés, a dormir mejor… Pero no vas esperando algo sexual”. “Hay muchísimos hombres en internet que intentan engatusarte pidiéndote un vídeo de ASMR cuando en verdad lo que quieren es un vídeo fetichista o verte desnuda”, denuncia la creadora de contenidos de 25 años.
La sexóloga Sempere, por el contrario, valida que algunas personas -el 5% según han reportado experimentos- lo puedan considerar una experiencia sexual: “La sexualidad no está solamente relacionada con los genitales, sino de muchas otras maneras”. Este es el caso de Aitor Herrera. “Hay algunos sonidos que me pueden llegar a subir la libido”, confiesa.
Este joven de 21 años descubrió la existencia del ASMR precisamente a partir de que un concursante de Gran Hermano hablara de ello bajo el término de ‘orgasmos cerebrales’. Aunque Aitor no escucha ASMR como forma de estimulación sexual, sí sostiene que, mediante únicamente sonidos, le parece “la sensación más parecida a un orgasmo” que ha podido llegar a tener.
Paralelamente, existe un amplio número de personas a las que el ASMR no les produce ni placer, ni relajación, ni tan siquiera indiferencia. Lo que ellos sienten al escucharlo es rabia. Ainhoa Cortón sufre de misofonía, un trastorno en el que las personas tienen reacciones anormalmente fuertes a sonidos habituales que emiten humanos u objetos: “Es un espectro que puede ir desde únicamente molestarte a incluso llegar a pegar a gente por un ataque de pánico”. “Yo me sitúo por la mitad”, ríe aliviada.
Así, los sonidos, ya sea en la vida real o en vídeo, que según el ASMR deberían calmar la ansiedad -susurros, tamborileo de dedos, gente masticando…- a Ainhoa se la provocan. “Cuando me doy cuenta, me estoy clavando las uñas en la mano o tengo nudos en el pecho”, explica la estudiante de 21 años que vio incrementado este problema cuando su ansiedad empeoró hace meses. Ahora, la biblioteca en la que trabaja a tiempo parcial se ha convertido en el mayor de sus refugios sonoros.
“Desde que sé qué es y que lo tengo me obsesiona más y cuanto más pienso que me molesta un ruido, más me molesta”, comenta Ainhoa sobre cómo la autosugestión juega un papel importante en su desorden, del mismo modo que lo juega en el ASMR aunque ambas realidades parezcan caras opuestas de la misma moneda.

Crisis de edad, una parte de nosotros

Las crisis relacionadas con el cumplimiento de años o el cambio de década sirven para reflexionar sobre el pasado y proyectar las aspiraciones hacia el futuro. Estas crisis de edad hay que aceptarlas, tolerarlas y saber que forman parte de nosotros. Sergio García, psicólogo, colaborador de “El Bisturí” ofrece algunas claves para afrontarlas

 

En diferentes programas de su colaboración con “El Bisturí” en el espacio “Vida saludable”,  Sergio García ha hablado de las crisis a los 30, 40 y 50 años.

Crisis de los 30

Lo que en este momento toca es aprender a vivir con dudas. No hay certezas absolutas. Hay que decidir qué quiero cambiar. Vestir diferente, emprender otra vida personal… Hay que tomar decisiones y eso será positivo:

  • Hay que ser apasionado con las aficiones, amistades o aquello que me haga bien.
  • Permanecer en aquello que me gusta
  • Dinero: pensar en lo económico también es pensar en proyectos vitales
  • Enfrentar el miedo

Crisis de los 40

En ocasiones cambiamos radicalmente de comportamiento. Al igual que con la crisis de los 30, puede darnos por vestir de otra manera, podemos dejar de estar bien con nosotros mismos. Los hombres acuden mucho a consulta porque se les cae el pelo. Para sobrellevarla bien se puede:

  • Aceptar nuestra estética
  • No escondernos y dar una buena versión de nosotros mismos
  • Tomar conciencia de que nuestra edad es la que nos corresponde
  • Tomar decisiones no en base a nuestros complejos, sino a nuestras potencialidades

Crisis de los 50

Puede venir acompañada de una crisis matrimonial. Es momento de renovar nuestros pactos, bien con nuestra pareja o bien con nuestro estilo de vida. Cuando uno quiere vivir y vestir como por ejemplo, un joven de 18, está en plena crisis. A los 50 podemos ver si hemos llegado a donde queríamos

  • Uno llega hasta este momento que, si no le gusta, tratará de cambiarlo
  • En las mujeres, afecta la menopausia y no estar dentro del proceso reproductivo
  • Hay que aprender a conocerse mejor y aceptar que las características físicas son otras
  • Hay que poner en valor esas características físicas, de trabajo, pareja, económicas, laborales o de formación,  hay que sacarlas a la luz.

 

Enlace al artículo original.

¿Cambiará Pedro Sánchez la forma de comer de los españoles?

La dieta de los dirigentes políticos es un ejemplo para los ciudadanos y pueden ser un modelo para diseñar planes de salud. Los afines al líder son más favorables a imitarle

 

ÁNGELES GÓMEZ
19/12/2019
Lo foodie atrapa, triunfa, arrasa. Pero bajando a la arena de la cotidianidad, nos gusta hablar de comida comida: lentejas, paellas, cocidos y otros guisos que diariamente satisfacen nuestros estómagos. Hasta los políticos utilizan la comida como arma electoral, y pocos se resisten al ‘encanto escénico’ de bares, restaurantes, mercados y, llegado el caso, cocinas domésticas.
Pero más allá del ‘postureo’, lo que comen los líderes políticos, y sobre todo los jefes de Estado, influye mucho en los ciudadanos. Eso lo saben bien en Estados Unidos y sus presidentes manejan el factor comida para lanzar sus mensajes. Los anteriores inquilinos de la Casa Blanca no escatimaban imágenes sobre estilo de vida saludable (ejercicio físico y gusto por los vegetales cultivados en el propio huerto de la residencia presidencial) y el actual presidente exhibe mandíbula ante una buena hamburguesa.

A este lado del Atlántico, los presidentes también han dejado pistas. Mariano Rajoy es incondicional de la cocina tradicional (mejor la de Galicia) y Pedro Sánchez, de la dieta mediterránea. Los dos tienen en común su afición por la actividad física diaria.

Todos conocen el poder de la imagen y cómo sus hábitos influyen en los ciudadanos. Si la intención de los Obama era concienciar sobre el problema de la obesidad y las consecuencias que acarrea, la de Trump es la defensa de la identidad estadounidense.

Un estudio publicado en ‘Appetite’ ha encontrado que las personas que siguen con atención la información sobre la dieta de Donald Trump son más favorables a ver la comida rápida con buenos ojos (la consideran socialmente aceptable), incluso tienen más probabilidades de consumir ese tipo de alimentos en un futuro cercano.

La cobertura mediática de la dieta de Trump se relaciona con actitud positiva hacia el ‘fast food’

La autora principal del estudio Jessica Myrick, profesora de la Universidad de Indiana Bloomington, se preguntó qué efecto tenía entre los ciudadanos la información de que el presidente goza de “excelente salud” y su dieta de comida rápida (que se relaciona con mala salud). Estos hábitos “podrían acarrear daños a la salud pública al alentar a muchos estadounidenses a comer comida rápida”, dice Myrick.

Actitud de los seguidores
El trabajo de ‘Appetite’ admite que los hábitos alimentarios de los presidentes fueron noticia en su día, pero lo de Trump es más relevante porque los medios de comunicación han cambiado y el presidente actual es muy activo en Twitter, lo que hace que “su caso sea particularmente único”.


Para su investigación, Myrick encuestó a más de 1.000 estadounidenses (una muestra representativa a nivel nacional) y comparó la atención de los encuestados a los medios, incluidas las noticias sobre los hábitos alimenticios de Trump, con la relación parasocial de los encuestados con el presidente. Las relaciones parasociales son entre dos personas que no se conocen, como la relación de un fanático con una celebridad o un político.

El estudio también comparó esos hallazgos con las actitudes de los encuestados hacia la comida rápida: su aceptabilidad y la probabilidad de que los encuestados pidan comida rápida en el futuro cercano.

Myrick descubrió que la atención a los medios sobre la dieta informada por Trump era un predictor más fuerte de las intenciones de comer comida rápida que cualquier factor demográfico, incluido el nivel educativo, la raza, la edad, el sexo o el nivel socioeconómico.
“Los resultados también muestran que tanto para los republicanos como para los demócratas, una mayor atención a la cobertura mediática de la dieta de Trump se relacionó con actitudes más positivas hacia la comida rápida”, asegura la profesora, una relación que, sin embargo, “fue casi el doble de fuerte para los republicanos”.

Por el contrario, entre los encuestados que se declararon como no afiliados a ningún partido, no se encontró relación entre la atención a la cobertura de la dieta del presidente y la inclinación hacia la comida rápida.

Myrick destaca el interés que puede tener esta información sobre la salud pública, el papel que tienen los comunicadores, especialmente los especializados en salud.

El secreto de la receta
Sergio García, del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid, explica a Alimente que esa influencia responde a que “la mirada es el campo del amor y por lo tanto de la identificación, comer es compartir una manera de pensar y una manera de actuar. ‘Comer’ etimológicamente lleva el ‘con’ que es ‘en compañía”.

García sostiene que acercarse a las personas a las que se admira implica también comer como lo hacen ellas. Y viceversa, “los líderes que quieren ser fuente de identificación se acercan a establecimientos concretos como forma de promover los sentimientos identitarios”.
Esa relación es igual para todos los líderes (cantantes, deportistas, etc), pero en el caso de los políticos, que tienen más presencia en los medios y las redes, “necesitan que los pensemos como miembros de nuestra familia para ganarse nuestro voto”, revela el psicólogo.

Además, los líderes políticos se convierten en modelos de estrategias de salud porque, según este psicólogo, “las políticas de salud están pensadas por los partidos y, en ocasiones, los que las diseñan se fijan en la forma en la que sus jefes piensan la alimentación u otro tipo de cuestiones personales”.Ahora bien, García aclara que no es que sea una imposición de un político, sino “un moldeado encadenado en la forma de pensar de su círculo más próximo y que se expande”.

Si hacemos caso de estos argumentos, ¿qué podemos esperar los españoles para los próximos años? Pues si finalmente Pedro Sánchez es investido presidente, la dieta mediterránea será el modelo a seguir, como él mismo declaró a Alimente, abundante en pescados y verduras, con mucha agua y dos cafés al día.

De su socio más próximo, Pablo Iglesias, se sabe que le gusta el cocido de su madre y la comida china. Y todo apunta a que la escudella y la esqueixada también tendrán representación.