Monthly Archives: August 2020

Diario de un psicoterapeuta. Ficción.

Diario de un psicoterapeuta. Ficción.

Él: Hice una encuesta entre todos mis amigos y me han dicho que la deje, que no me hace feliz.

Ella: Pero ¿por qué le tienes que contar nada de mí a tus amigos?

Él: Pues no lo sé, yo soy así. Y todos sin excepción piensan que nos tenemos que divorciar.

Psicoterapeuta: ¿Quizás lo piensas tú y se lo haces decir a ellos? ¿Quienes son ellos?

Él: Pues la mayoría son empleados, les digo anoche discutí con mi mujer por esto, ¿a qué tú no aguantarías más y te divorciarías?

Ella: Cualquiera te lleva la contraria, les das la pregunta y la respuesta. Pero que si me quieres dejar pues dilo en primera persona, no pongas la excusa de tus amigos.

Él: Yo quiero que me dejes vivir, que no me mires el móvil, que no me investigues, que me dejes tranquilo porque no aguanto mas, me tratas como a un crío de párvulos.

Ella: es que te comportas muchas veces como un crío. Y ningún doctor te va a decir que te separes de mí, yo tengo cosas que mejorar es verdad, pero tú…¿empiezo? solo vives para trabajar. Llegas y te olvidas de mi cumpleaños, me hago un esguince y no me llevas a urgencias, es Navidad y no quieres cenar con mis padres pero si quieres que yo cene con los tuyos, es la ley del embudo. (Llora) Y encima venimos aquí y eres tú el que te quieres separar de mí en vez de ser yo la que lo pida. Esto es el colmo.

Él: Cuando llora parece que tiene razón pero no es verdad, ya nos conocerá. Cuando llora es que ha perdido la razón y le quiere convencer para manipularle.

Psicoterapeuta: Gracias por avisarme, tiene muy estudiada a su mujer a cada gesto que hace, le atribuye una intención.

Él: La conozco muy bien.

Ella: No me conoce.

Psicoterapeuta: llevan 15 años juntos y no se conocen, es verdad. Conocen el prejuicios sobre el otro. Sigan desconociéndose porque se conocen demasiado (sus propios prejuicios).

Imagen: Raymond Daussy (1919-2010), Dos personajes en un callejón. Óleo sobre lienzo, 55 x 46.5 cm, Colección paticular.

Diario de un psicoterapeuta. Ficción.

Diario de un psicoterapeuta. Ficción.

Hombre traído por su hija: Que no, no me siento, que no me pasa nada. Que les pasa a ellos que son muy pesados. Yo tengo a la virgen del Carmen en mi pecho y llevo las instrucciones que me dio el último psicólogo en la cartera. ¿Qué mas quiere de mí? No me voy a sentar. Dígale a mi hija que estoy bien y que no lo necesito. Si usted es bueno, dígaselo. Ya vi que le dieron un premio pues haga lo que le digo, he venido un día y ya está bien, ve como estoy bien. Mi hija cree que estoy mal desde que murió mi esposa y me jubilé pero no es verdad. Discuto mucho con ella pero es que lleva una vida que no me gusta y creo que mi hija no me cae bien.

Psicoterapeuta: ¿Qué edad tiene su hija?

Hombre traído por su hija: 38 años, sí pensará que es mayorcita pero para mí no lo es. Lleva viviendo con un pelanas 5 años y lo llevo fatal, ¿qué hace mi hija con un bohemio? Y digo bohemio por no decir otra cosa…quieren tener descendencia pero no pueden, pero ¿cómo va a tener un hijo de ese “tontolaba”?

Psicoterapeuta: ¿Quiere elegirle la pareja a su hija con 38 años?

Hombre traído por su hija: Pues si su madre levantase la cabeza se moriría del disgusto. Toda la vida trabajando para morirse así y que nuestra única hija tenga un síndrome porque es ella quien debería de estar aquí y no yo. Ella dice que discuto por todo pero es que ella es lo único que tengo. De vacaciones con ella, Navidades también, siento amor y odio al mismo tiempo.

Psicoterapeuta: ¿Le gustaría ser el marido de su hija?

Hombre traído por su hija: Pues de alguna manera sí. Ayer veía una serie en Neflix y la niña le pedía matrimonio a su padre jugando. Cuando mi hija me idolatraba fui el hombre y el padre mas feliz del mundo, tenía a mi mujer y a mi hija. Ahora es como si hubiesen muerto ambas, mi mujer y mi hija…(llora) No la reconozco tan arreglada, hasta se ha operado los pechos…es todo muy raro. Quiero volver al pasado que vuelva mi mujer y mi hija. Esta no es mi hija (llora y se sienta en la silla).

Imagen: Juan Araujo, Casa de Vidrio nº6, 2006. Óleo sobre tabla, 43 x 28,2 cm, Tate Gallery, Londres

DIARIO DE UN PSICOTERAPEUTA. Ficción.

DIARIO DE UN PSICOTERAPEUTA. Ficción.

Rodrigo llegó y apenas se pudo sentar en el sillón por su gordura traía a su hijo de 6 años que no paraba de no estarse quieto. Y jugar con algunos elementos de la sala infanto juvenil.

Rodrigo: Doctor, quiero saber si es esto un niño.

Psicoterapeuta: ¿Y si no es un niño qué es?

Rodrigo: Es normal que no para ni de noche ni de día, se pasa el día silvando y desobedeciendo como se apellida Silva en clase cada vez que dicen su apellido pues él silva y le echan de clase. Es un problema grave. Nunca se quiere despertar a su hora.

Psicoterapeuta: ¿Cómo le levantan? ¿Qué le dicen?

Rodrigo: Pues que se despierte que es la hora.

Psicoterapeuta: ¿Le llaman por su nombre?

Rodrigo: nunca lo había pensado como se llama igual que yo e igual que mi padre, le decimos “ito” como de “Rodriguiíto” pero nos gusta dar las órdenes y que las sigan. ¿Es normal que te hagan caso a la tercera? Yo llevo una empresa con mas de 50 trabajadores y si no me hacen caso les abro un expediente y les despido. Pero a mi hijo no lo puedo despedir aunque a veces me dan ganas.

Psicoterapeuta: ¿Con su mujer sucede lo mismo?

Rodrigo: No, es peor, le tiene cogida la medida y no se hace con él. Vamos a tener que llamar a servicios sociales si sigue sin llegar a su hora a la clase. Para él, es como si no existiésemos. Tenemos una interna y le hace un poco mas caso pero tampoco se crea que mucho mas. Y es nuestro primer hijo, es que a mi mujer no la convenzo para tener más. Con este es suficiente dice que vale por dos o tres. ¿Le podría traer a la interna para que le dé pautas y le ayude a llevarle mejor? es que está muy perdida también aunque es educadora de profesión.

Psicoterapeuta: ¿Quiere que ayude a su interna a educar a su hijo?

Rodrigo: Sólo si usted lo considera. ¿Qué pasa que solo lo puedo hacer yo o su madre? Nosotros ya hemos desistido. Mírele, mírele no para ni un minuto.

Psicoterapeuta: está jugando con una peonza ¿por qué le irrita tanto?

Rodrigo: Tendría que estar sentado aquí con nosotros hablando, prestando atención, mirándonos a la cara igualo que hacía yo con mi padre. Fuimos al colegio del Pilar y aquello era como dios manda, ahora esto es un desastre. ¿Tengo que cambiarle de colegio?

Psicoterapeuta: Tiene una idea muy precisa sobre qué es comunicarse con un niño de 6 años. Puede dejar la semana que viene al niño con la interna y seguimos hablando a esta misma hora.

Imagen: Tetsuya Ishida, Máquina de ejercicios, 1997. Acrílico sobre lienzo, Colección particular.