Monthly Archives: January 2020

Abecedario de la Psicología: Bipolar

Bipolar

por Sergio García

El trastorno bipolar no es un trastorno nuevo, en las décadas anteriores se le llamaba depresión maníaca, trastorno maníaco-depresivo o ciclotimia. Estaría englobado dentro de los desórdenes del estado de ánimo.

En Estados Unidos, según la estadística, hay 17 millones de adultos (se da tanto en hombres como en mujeres) que sufren un trastorno del estado de ánimo cada año. Esto quiere decir que una persona de cada siete va a padecerlo en algún momento de su vida por lo que es probable que tengas a amigos o conocidos con este padecimiento.

En el trastorno bipolar la persona tendrá episodios de manía o “subidas” y episodios de depresión o “bajadas”, no tratándose de episodios de felicidad o tristeza motivados por razones lógicas, sino que obedecen a una dinámica propia del trastorno, no de la experiencia vivida por la persona.

  • Cuando hablamos de manía o subidas nos estamos refiriendo a que hablan de manera muy rápida, se les nota con mayor energía, duermen menos de lo habitual y están muy optimistas frente al futuro, hacen más deporte de manera muy acelerada, les irritan en mayor medida situaciones que antes eran toleradas por ellos y aumenta su impaciencia y su temeridad. Asociado por unan gran dificultad para concentrarse.

  • Y cuando hablamos de síntomas de depresión queremos decir que se pierde el interés por las actividades habituales, existe una alta fatigabilidad y una tristeza muy prologada en el tiempo, se piensa que hay falta de valía personal o profesional, se pierde el apetito y se merma la capacidad de experimentar placer aumentando pensamientos relacionados con ideas de desaparecer o autolíticos.

Las personas con trastorno bipolar pueden y deben tratarse, el psicólogo debe hacer el diagnóstico. Por lo que el profesional de salud mental deberá observar el comportamiento cuidadosamente para no confundirlo con TDAH, esquizofrenia, estrés postraumático, etc.

En estas personas, su percepción de la realidad está alterada. Y los afectos no se corresponden con la realidad circundante, hay una intensificación de las emociones muy llamativa.

Se va a necesitar un plan de tratamiento para averiguar qué ha sucedido en la mente de la persona para tener alteradas las sensaciones en su estado de ánimo.

Artículo publicado en EFE Salud.

Abecedario de la Psicología: Autoestima

Autoestima o Amor Propio

por Sergio García

 

Es la confianza que tenemos sobre nuestras actitudes y aptitudes para gestionar nuestras circunstancias de manera efectiva, y así conseguir la meta a la cual queremos llegar.

Se trata de una percepción “realista” de nuestro propio timón, entendiendo éste como una valoración acertada sobre nuestras posibilidades frente a una tarea, o a nuestra manera de desenvolvernos en nuestro entorno.

Es el criterio que una persona tiene sobre sí misma, de su apariencia física, de su desarrollo académico, profesional y personal, de la riqueza de su vida afectiva… Una valoración alta de varios de éstos ámbitos no garantiza una alta autoestima ya que es necesario un “quantum” mínimo en cada una de ellas, ya que no son departamentos estancos, si no que son vasos comunicantes.

La autoestima depende de la relación entre lo que creemos que somos y lo que queremos llegar a ser. Cuanta más distancia hay entre lo que “soy” (cualidades + debilidades) y lo que quiero llegar a ser (ideal del yo) mas baja será nuestra querencia hacia nosotros mismos.

¿Cuáles son las fuentes de la autoestima?


La segunda fuente son las personas a las que amamos y “escuchamos”, y por tanto cosemos sus opiniones y valoraciones en nuestro esquema o criterio personal; pueden ser compañeros de clase, de trabajo, amigos, parejas…
Son dos fuentes principalmente, el humano al entrar en el orden simbólico lo hace de la mano de las figuras de apego, los padres, la familia, es la primera que atiende los cuidados del niño y por lo tanto es quien suministra las frases necesarias para la conformación de la “primera imagen de sí mismo”.

Ambas fuentes están tamizadas por estímulos sociales y culturales que introducen elementos diferenciales sobre nuestra manera de pensarnos. Es decir, construimos la autoestima relacionándonos con los demás, en esa comparativa afirmo quien soy. Me acepto.

Si tienes autoestima entonces tienes la convicción íntima de que tienes valor como persona sabiéndote semejante y diferente. Además podríamos ver que resuelves adecuadamente:

  • Conflictos.

  • Negociaciones

  • El control de tus emociones

  • Aceptas la realidad que te circunda.

  • Confías en el proyecto con el cuál te has comprometido.

 

Artículo publicado en EFE Salud.

Invierno y psicología

Sergio García

El clima tiene un efecto en las personas y en sus estados anímicos. Por ello, se prefieren temperaturas medias y días de sol, donde se asocie el dormir con las horas sin luz.

Sin embargo, en España durante el invierno las horas con luz pueden finalizar a las 6 de la tarde; con respecto a los veranos, el ocaso serían las 10 de la noche. Y esta variación se nota en nuestro cuerpo y nuestra psiquis.

Si la intensidad del malestar es leve o moderada no se desarrollaría un trastorno, pero si somos vulnerables a estos ciclos de luz y oscuridad podríamos desarrollar un “trastorno afectivo estacional” o “depresión de invierno”, caracterizándose por la presencia de los mismos síntomas que una depresión del estado del ánimo común: desesperanza, falta de energía, dificultades de concentración, tristeza, irritabilidad pero añadiéndole signos específicos como somnolencia, por haberse incrementado la secreción de melatonina o subida de kilogramos, asociado a un mayor hambre de dulces y carbohidratos.

Además, podemos ser testigos de cómo al comenzar la primavera van siendo mas leves la mayor parte de estos padeceres, viendo entonces como quedan circunscritos a la estación invernal.

El ser humano tiene un reloj biológico regido por cambios asociados a la luz solar. Cuando hay menos luz solar, nuestro reloj biológico cree que es la hora de dormir y por ello produce más melatonina, hormona que nos ayuda a mantener y conciliar el sueño en el descanso de la noche.Los estudios exponen que éste trastorno se relaciona con alteraciones de la melatonina y la serotonina.

Y a la inversa, cuando amanece o hay mas luz solar, el reloj biológico vuelve a parar la producción de melatonina y empezamos a “desperezarnos” y a estar más atentos.

Esta es la explicación de por qué es la somnolencia una señal clave dentro del trastorno afectivo estacional.

Diversas investigaciones afirman que en latitudes altas, los países como Suecia, Noruega, Finlandia, Dinamarca Suecia tienen un alto índice de depresión estacional. ¿Por qué? Porque tienen inviernos muy largos con extensas noches. Por ejemplo, Oslo, capital de Noruega, tiene una media de 5,5 horas de luz en los días de invierno y en Laponia no se pone el sol en todo el invierno.

También se ha relacionado el trastorno afectivo estacional, con los tipos de edificios en los que trabajamos, ya que si hay luz artificial exclusivamente podríamos tener las mismas carencias que aquellas personas que viven en países donde no hay apenas luz solar, teniendo peor rendimiento y mayor cansancio.

Otro neurotransmisor fundamental en nuestro reloj biológico es la serotonina que regula el estado de ánimo y que se sintetiza a través de nuestra alimentación siendo menor en el invierno, y relacionándose con la apetencia alimentaria y la satisfacción. Por ello, el consumo de carbohidratos y “azúcar” aumentaría su síntesis.

Se sabe que la fototerapia es una propuesta para el tratamiento de este trastorno, consistente en darse durante 30 minutos todas las mañanas rayos de una lámpara de luz a 10000 lux, además de un tratamiento psicológico convencional donde poder desarrollar estrategias específicas frente a este tipo de depresión.

Artículo publicado en EFE Salud